sábado, 26 de mayo de 2018

BUCLE DE ESPAÑA

España no es que haya entrado en un bucle sino que ella misma lo es. Los mayas atrapaban el tiempo con unas ruedas donde se repetían los días con su  igual cariz que antaño  Aquí el bucle permite repetir siempre la  jugada, los códigos y el salchichón, pero no se resuelve nada porque el objetivo no es ese.  En el sistema instaurado en la transición, y que ha acabado por encallar, lo que se espera es  lo mismo de lo mismo. El bucle tan santo como el uroboros. La pescadilla patria que se muerde la cola. Para salir de eso y hacer una cuenta larga, saneada, prometedora, igual habría que querer cambiar de verdad.  Regenerando más que reseteando un poco y  vuelta a lo nuestro, más pan, amor y fantasía.

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8 comentarios:

B Fernandez dijo...

La fantasía y sobre todo la imaginación parece que siempre están en el poder, aunque si hacemos caso a Spinoza, no necesariamente para bien.

Tal vez, habría que remontarse a antes de la transición para encontrar algunas de las raíces. No sé si a Platón y su advertencia sobre no creer nunca en nada es demasiado tiempo atrás.

También podemos fijarnos en el neoevolucionismo de White y la primacia que establece el sistema tecnológico sobre el sociológico o el ideológico. Si como el propio White sostiene no somos más eficientes con nuestra forma de disponer de la energía. ¿Estamos agotando el sistema poco a poco como una pila? Aunque por lo que parece para algunos ya se agotó hace tiempo, mientras que para otros parece ser una fuente inagotable. Como podemos ver los bucles no son iguales para todos. Para unos casi siempre son las cocochas de la merluza, mientras que otros se tienen que conformar con las raspas. Ahora toca un nuevo acto del gatopardismo.

Saludos,
Benito

Luis Pancorbo dijo...

Bueno, Benito, entre las cocochas de merluza y las raspas están las cocochas de bacalao.
Qué bien traído o de Platón y el no creer nada o mejor, no creer en nada. En las sombras, sí, se supone. ¿En los ideales? Eso a lo mejor en otro tiempo y lugar. Ahora el bucle español no cambia, pero se mueve a más velocidad. El arreglo es salir del bucle con otro periodo, no sé si constituyente, o ilusionante, o simplemente limpiador, que tampoco esto sería baladí. Lo malo, Benito, es que con pan, salchichón, fútbol y tele, bien repartido, la opinión púbica, o lo que sea o quede como público aquí, tira millas. Esa es la cuestión, tirar millas que un día vendrá el verano incluido su tinto y su tintarella di luna. ¿Qué más pueden pedir las naciones?
Un abrazo
L.

Patricia Fernandez dijo...

Buenas tardes,

Así como Salvador Rueda “aprendió administración de las hormigas; y música, oyendo los aguaceros”... Lo único que podríamos sacar en claro, en que por más que intentemos entender el bucle español, posiblemente no lo aprenderemos si miramos a nuestra política, aunque en cada noticia, si cabe, se compliquen más las cosas o ricemos más el rizo.

Claro, para salir de esto, primero está el querer…porque el poder o más bien el mandar, ya lo tienen, y si la cosa funciona generación tras generación, ¿para qué cambiar las reglas del juego? Aunque podamos adivinar su jugada… ¿para qué sirve si la baraja está marcada? como nos advierte el acertijo:

“Que cosa es:
la que se pone en una mesa,
se corta,
se parte,
se reparte y,
sin embargo, no se come”.

Bueno, habrá que volver al “pan, amor y fantasía”, ya dice el refranero: “En enero, el abrojo; en mayo limpieza de las malezas, en agosto la hierba curada y en septiembre volvemos a lo de siempre”, y recordemos que queda poco para el verano, época en lo que al contrario que la naturaleza, todo lo político aletarga…El que no se consuela, es porque no quiere.

Un saludo,
Patricia

juan de la cruz471 dijo...

Será porque yo no tengo cuerpo de elecciones, que no creo que casi nadie las quiera ahora, ¡pobres catalanes!: habrán perdido la cuenta de cuántas veces han metido la papeleta en estos últimos tiempos.
Me parece más bien que el último rizo del bucle es porque el líder del PSOE se siente orillado tras la arrolladora irrupción en el centro derecha de Ciudadanos, y aprovechando que el de Podemos ha caído en la trampa de comprarse un desproporcionado chalet para sus anteriores discursos, lanza ahora esta moción para reclamar un hueco en nuestro corazoncito, pero lo que más ha conseguido es disgustar mucho al presidente del PP por impedirle irse esta tarde a Kiev a la final de su equipo, que parece ser de lo poco que le motiva.

(estoy suponiendo que el bucle mentado era este de la censura. Sería peor que iniciáramos, con esta sonora inversión del líder de Podemos, otra burbuja inmobiliaria y que siguiendo su ejemplo, la gente vuelva a ahorcarse con la cuerda de la hipoteca)

En cualquier caso que esta manada no nos pille en estado de shock y, como la otra víctima, nos dejemos conducir sin decir nada a un portal donde nos hagan de todo.

Luis Pancorbo dijo...

El bucle español, como bien dices Patricia, es como una baraja marcada y si no hay elecciones ni siquiera jugamos.
Admiro a los suizos, no sólo por sus relojes de cuco, sino porque votan a cada poco. ¿Por qué se ha de creer que el pueblo se borra durante cuatro años mientras los que mandan se quedan entre bastidores tan ricamente?
En verano viene ponerse al sol con la variante italiana de ponerse bajo la luna a ver si uno se broncea, como dice la canción de la tintarella. Es lo que dices, Patricia, hay consuelo de muchos modos y matices.
Los suecos me han sorprendido y me hacen recordar cuando viví allí. El gobierno de Suecia acaba de distribuir casi cinco millones de folletos (uno por habitante) donde se dan las instrucciones en caso de lo que llaman crisis. Quiere decir en caso de guerra incluso nuclear.Entre los alimentos que se especifican como ideales para aguantar el chaparrón atómico, que naturalmente sería superado pro los suecos, está llevar a los refugios comidas tales como albóndigas de salmón.
Ellos disfrutan porque están preparados hasta para el Apocalipsis. Nosotros no sabemos cómo salir de nuestro bucle o, si se prefiere, de nuestro juego de la oca sin casilla final.
Un abrazo
L.

Luis Pancorbo dijo...

Es un suponer, Juan, que aquí nos habríamos de dejar de componendas un día, y que los pensionistas y las mujeres, o las mujeres y los pensionistas, tomen el poder. Son los movimientos más vitales que tenemos en el país de la oca y tiro porque me toca.
Respecto a afinar el discurso, y la justicia, y la diplomacia, y el periodismo, y la universidad, y la burocracia, y algún otro aspecto como que no nos den gato por jabugo, lógicamente es un proceso más largo. O generacional. Pero el bucle se estira un poco y no pasa nada.
Un abrazo
L.

Diego Calleja dijo...

En España (y al referirme a España no digo que no sea así en la mayoría de países del mundo, o peor) los “mecanismos de gestión del país” están maquinados para que el sistema no cambie. Hay un porcentaje de población que es “responsable” de “elegir” quién gobierna. Ese estrato de población más amplio que es el que decide no es la gente más inteligente, y es relativamente fácil conducir su opinión.
Yo digo esto, desvinculándome de ese grupo, sólo faltaba.
El gobierno de turno, (de momento ha sido así), defiende su posición de “rey de la montaña” manejando los medios de comunicación más importantes; la televisión, las emisoras de radio y la prensa. Si unimos esto a una población envejecida (cuantos más años se tienen, las ganas de movidas son menores), a una juventud alelada, a una población de edad media saturada de actividad, con la mente harta de tareas y preocupaciones, el caldo de cultivo para que todo siga igual está servido.
Quiero decir, en un país donde se maneja a la población que va a decidir quién gobierna, no hay democracia. En España esto pasa y para mí tengo un dilema en valorar qué porcentaje de responsabilidad tiene la gente en cómo nos va en todo, y cuánta tiene el gobierno del país. Uno por malo, y otros por tontos.
Recalco que me desvinculo de la masa “responsable” de tener unos gestores pésimos del país. Es igual que cuando hablamos de “la gente”, como terceros.
Si democracia significa hacer lo que elige gente engañada, no hay cambio.
Cuando los jubilados han empezado a movilizarse, han tenido casi que enfrentarse a los sindicatos, que rebajaban sus demandas, y que son un elemento más de control por parte del gobierno con el objetivo de siempre; que nada cambie.

Luis Pancorbo dijo...

El Gatopardo no es sólo siciliano, también es español. Pero hay un nuevo elemento, como la emigración, que ya no se puede ajustar a los viejos parámetros. Eso cambia y hará cambiar.
Saludos
L.