sábado, 21 de abril de 2018

REGENERACIÓN O PRIMAVERA

Ahora que parece haber llegado la primavera a España se habla menos de regeneración.  De la reacción, sí, esa es constitutiva. Pero ¿la rgenera...qué? ¿Cómo las fuerzas vivas van a perder  algún tiempo en esas bagatelas? Es cierto que hubo un brote de  ánimo para cambiar las cosas, con los nuevos y viejos partidos , y con todas las castas mostrando un poco de deseo de ablución. Pero eso ha sido arrollado por la implosión de los problemas de fondo y de siempre. De modo que se regenere la encina bellotera, que buena falta le hace. Quizá la salvación venga del movimiento pensionista, más vital que el de la madura masa en activo y el de la juventud parada o a punto de ser parada en seco Claro que  es falsa la prioridad que se quiere dar a los factores económicos. A ese clásico 'espantajo harapiento', según Marvin Harris, pues no sólo  de lubina salvaje vive el hombre. Salvo aquí, donde un buen espantajo a la parrilla ayuda a llevar la primavera. Y la próxima estación.

www.luispancorbo.com
www.otrospueblos.com  

6 comentarios:

Fernandez dijo...

Parece que últimamente, al menos por estos lares, la juventud está más entretenida con el whatsapp de turno. Quizás esa sea la píldora genial que necesitan para no dar mucho la lata. Este mundo que parece cada vez más aséptico e impersonal gracias a la tecnología, que parece convertirse en una nueva religión, o tal vez, en algo peor, a tenor de las informaciones que se publican un día sí y otro también. Lo de los pensionistas debe ser porque ellos no usan tanto esas nuevas tecnologías, esos móviles con lector de huellas y conexión ultra rápida. Muchos mayores todavía prefieren usar teléfonos no smartphones, y eso en algo debería notarse.

Rafael Sánchez Ferlosio se refería a las armas en estos términos: “Las armas no son instrumentos, son productoras de guerra. Si un pueblo tiene unas reivindicaciones y no tiene armas, no se le ocurre llevarlas a cabo o ni siquiera se le ocurren las reivindicaciones, esa cosa inventada después de la guerra. Cuando se tienen es cuando se inventan los precedentes territoriales, históricos o étnicos” . Con las llamadas nuevas tecnologías tal vez suceda algo parecido.

Harris escribía en Jefes, cabecillas y abusones “… Cuantos más maseratis y trajes de alta costura, mejor, siempre y cuando, por supuesto, salgan al mercado nuevas marcas aún más exclusivas una vez las primeras se hayan convertido en algo demasiado común …”.

Mientras puedan seguir con los maseratis y los trajes de alta costura el resto de las cosas pueden esperar, y no está bien dar mucho la lata, que dentro de nada se podrá “botar”. Y si no, se usarán las armas que toquen, que como dice Ferlosio, las reivindicaciones se inventarán después.

Saludos,
Benito

juan de la cruz471 dijo...

Voy a contar una historia real sobre regeneración. Me di cuenta ayer, sucedió. Si fuera una fábula sería mucho más triste todavía.
Como habréis podido verificar frecuentemente hablo de mi huerto, como hortelano primerizo que soy. En mi aprendizaje por ensayo y error, ayer tuve una regresión y fue una regresión no regenerativa.
Desde mi primer año yo compraba plantones de tomate en el mercadillo de los jueves a hortelanos de la zona pensando que estaría participando en un ciclo ecológico. Hace dos años me dieron unos tomates riquísimos, (me lo advirtió quien me los vendió) enormes y de fino sabor que fueron alabados por todas las personas a quienes regalé. Me dijeron "no pierdas esa simiente" el año pasado no la perdí: tomé las semillas de los tomates, las sequé, las guardé en seco y las puse en un semillero a primeros de marzo, por primera vez en mi vida. Creí que no salían, pero al final aparecieron las plantitas y fueron un éxito redoblado. Sus beneficiarios me volvieron a decir "no pierdas esa simiente". Volví a recoger, secar, guardar y plantar las semillas en el semillero. Mi semillero está acristalado, estas nevadas no le han afectado, está lleno de hierba, al ir ayer a escardarlo un poco para favorecer mis plantitas, no he encontrado ni una de tomate. Esto yo ya sabía que podía pasar, las semillas están capadas y te enteras a los dos años. Resulta que los hortelanos a los que compré aquel manojo usaban semillas de sobre, de las que tienen la propiedad de que no se regeneran, para que los que venden sobres sigan con su negocio de las semillas. Me pasó algo parecido la segunda vez que compré un tóner reciclado para la impresora, que tenía trampa.
Bueno, ahora tengo que comprar plantones, pues el tiempo se echa encima y la tierra está ya cavada para recibirlos. Me gustaría, pues el huerto es una apuesta de autarquía, encontrar semillas naturales que se regeneraran, aunque no me den esos tomates maravillosos. No será fácil. Pero no puedo evitar concluir que cuanto más progreso, más trampas.

Luis Pancorbo dijo...

Qué bien.Benito, lo de aux armes, citoyens... Que vendrá un día de gloria (para los franceses la verdad es que llegó, hasta tal punto de que ahora pueden exportar a Valls, que les sobra por lo visto). Harris criticaba sutilmente a Malinowski por ese afán del cracoviano de dar palos, en las Trobriands, al psicoanálisis de Freud, pero ese método emic no funcionaba igual de bien para criticar a Marx. De modo que los salvajes no son símplesi piezas del sistema económico, adoradores, más que argonautas, del poder del dinero:resulta que también tenían otros valores, ideales, ".a..y son capaces de sacrificar su popio interés y de diferir su gratificación. En consecuencia la prioridad que algunos quieren dar en la historia a los factores económicos es patentemente falsa".
Pero, claro, todo ha cambiado en un mundo post-norcoreano donde el Emperador Donald doblega a Kim, y por otra parte el control de los móviles y demás cosas en red o en nube están sutilmente hilvanadas por una miríada de 'little brothers'. El mundo nos ha cambiado más allá del dinero, la edad y la ideología. Harto es que lo podamos contar.
Un abrazo
L.

Luis Pancorbo dijo...

La historia del tomate, Juan, es lo que hay, un tomate fake. Falso. Si lo constitutivo aquí, y puede que consustancial, es la reacción, la degeneración en cambio podría ser corregible de quererse de verdad regenerar algo. Pero la regeneración no es posible cuando media, como en el caso de las semillas falsas de tomate, una corrupción de mano en mano. La corrupción tan extendida y a veces tolerada. En primavera como en otoño.
Un abrazo
L.

Patricia Fernandez dijo...

Buenas tardes,

Escribía Noel Clarasó bajo el seudónimo de León Daudí que si quieres el éxito en esta vida de relaciones, y añadiría de influencias, sólo hay que ayudar a los otros a sujetarse la careta,…. y así nos va en esta y en la próxima estación o más bien apeadero, pues ya llevan tiempo calentando motores todos los brotes, verdes, rojos, morados o multicolor…nos queda un año, preludio de otro que vendrá a buen seguro lleno de promesas sin concretar…y así como nuestras fuerzas vivas el erizo de castaña suele cantar esta estrofa que dice:

En alto me estoy,
En alto me tengo.
Si abro la boca
Pierdo todo lo que tengo


Ojalá la salvación en este Día de la Tierra venga de los pensionistas…aquellos que nos dicen….Por abril, corta un cardo y saldrán mil…¡y que razón tenían!.

Un saludo,
Patricia

Luis Pancorbo dijo...

Qué bonitos, Patricia, esos versos del erizo de castaña. Un ser que parece salido del País de Alicia y que también me recuerda a un jumblie, un ser fantástico de Lear y Bowles, que va navegando por el mar en un colador.
La realidad, aún con orballo, dista de ser todo lo verde que se necesitaría. Verde orballo, verde esperanza, o de poción regenerativa. Regenerándonos estamos desde Joaquín Costa, aquel buen señor que preludió un cierto ecologismo, qué valor le echaba en la paramera intrasvasable. Pero pasaron las décadas y luego los siglos, y luego las primaveras, y el erizo de castaña canta siempre su canción.Yo no digo mi canción sino a quien conmigo va. El erizo patrio que come castañas dice (y nos creemos lo que tú dices, Patricia): "Si abro la boca/ pierdo todo lo que tengo".
Como para abrir la mente en este tiempo. Eppur... es lo que toca.
Un abrazo
L.