lunes, 24 de julio de 2017

SANTIAGO Y ABRE ESPAÑA

Supongo que abrir es mejor que cerrar, sea o no Santiago el que ande involucrado. Santiago y cierra España es uno de esos gritos antiguos de personajes improbables, míticos, se diría desde la antropología. Tal vez Santiago llegara también a Galicia  en una barca de piedra. Eso fue lo que empleó el héroe cultural Kourabi de las islas Kiribati (antes Gilbert). Tal es la necesidad de recombinar las piezas territoriales de la península ibérica que no parece muy sensato cerrarse en banda. ¿Y luego qué? Por fortuna lo que parece periclitado es la otra faceta peligrosa del santo, la de Santiago Matamoros. ¿Matamoros y santo? Lo que nos faltaba con este calor para emprender un nuevo y templado camino de futuro.

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6 comentarios:

juan de la cruz471 dijo...

"Santiago y cierra España" era uno de los gritos de guerra del Capitán Trueno, el ídolo de papel de mi infancia. Empedernido viajero, como otro que fleta este globo. Yo creo que esa frase no le iba; le vendría impuesta por el franquismo donde le tocó nacer, para que no nos olvidáramos los lectores de la "patria". Ciertamente lo de cerrar suena a "poner puertas al campo" actitud que si siempre fue anacrónica, en este siglo viene siendo más difícil e inconveniente. Me gusta más la muralla con puertas de Quilapayún que abría la puerta al corazón del amigo y se la cerraba al veneno y al puñal.

Fernandez dijo...

Como casi siempre mirar un poco hacia los autores que nos preceden, incluso a los que se atreven a intentarlo en nuestros días, puede ayudarnos a encarar el día de hoy y hasta el de mañana. Para este propósito y como se cumplen doscientos años de su nacimiento, aprovechemos a Thoreau, y más que su faceta de desobediente, ampliamente referenciada, en su faceta de naturalista, aunque mejor podríamos decir humanista. En Walden podemos encontrar cosas como:

... Pero los hombres trabajan bajo la influencia de un error. La parte mejor del hombre muy pronto es arada para abono de la tierra. Por un aparente destino comúnmente llamado necesidad, los hombres se dedican, según cuenta un viejo libro, a acumular tesoros que la polilla y la herrumbre echarán a perder y que los ladrones entrarán a robar. Esta es la vida de un tonto, como comprenderán los hombres cuando lleguen al final de ella, si no lo hacen antes... En lo que se refiere a los lujos y comodidades de la vida, diré que los más sabios siempre han vivido vidas más simples y pobres que las vidas de los mismos pobres...

Y en lo que se refiere a las obras, y aprovechando que el verano es tiempo en el que muchos dicen entregarse a la lectura, Thoreau también se atrevió al respecto a señalarnos:

... Las obras de los grandes poetas nunca han sido leídas por el género humano, porque sólo los grandes poetas pueden leerlas. Han sido leídas únicamente como la multitud lee las estrellas, no en forma astronómica, sino a lo sumo astrológica. La mayoría de los hombres han aprendido a leer para su mezquina conveniencia, como han aprendido a escribir números para llevar cuentas y no ser engañados en el comercio; pero de la lectura, como un ejercicio noble e intelectual, poco o nada conocen. Sin embargo, solamente eso es leer en un alto sentido, no aquel canturrear lujoso que adormece las más nobles facultades. Para leer, tenemos que estar en plena agudeza mental y debemos dedicarle nuestras horas más alertas y despiertas...

También podemos fijarnos en Tolstói, la todopoderosa Wikipedia nos dice que influido por Thoreau, quizás sea excesivo, escribió en Confesión algo que también puede servirnos:

…Y ese deseo de ser mejor a ojos de otros se convirtió muy pronto en el deseo de ser más fuerte que los otros, es decir, más célebre, más importante, más rico…

Tal vez, algunas de estas reflexionas puedan servirnos a la hora de mover piezas en nuestros caminos de futuro.

Saludos,
Benito

Patricia Fernandez dijo...

Buenas tardes,

Que se lo digan a los peregrinos, que entre la cruz de Santiago, las conchas y las flechas amarillas, no deben saber si van por el Camino del Salvador, el Primitivo o la conexión de este a la Costa, menos mal, que al menos su futuro está claro, es Compostela. El resto del país, como siempre, no lo tenemos tan claro, y se presentan ante nosotros continuas bifurcaciones que esperemos no nos hagan llegar a ningún precipicio, que “los Finisterres” están ahí mismo.

Como escribió Ramón de Campoamor:

La abeja de una rama de romero
formaba su panal de mieles
mas la rama encontrando en un lindero,
se la comió un borrico.

¡Pobre rama olorosa
que el blasón iba a ser de los panales,
y ya entre mandíbulas asnales
podrá ser, menos miel, cualquier cosa.!

Moraleja: ¡Oh qué bien con su ejemplo nos declama,
lo inestable del destino,
cuando al ir a ser miel la noble rama,
el pienso quedó a ser de un pollino!


No sabemos si en este país, como en la fábula,...si yendo a más, se vendrá a menos y si al final habrá alguna lección que aprender por parte de la abeja, el burro o la rama.

Lo que casi se puede asegurar, es que como decía la ley del propio Campoamor: “Y es que en el mundo traidor, nada es verdad ni mentira, todo es según del color, del cristal con que se mira”, y que como casi siempre, la verdad desnuda del todo, cada uno la viste a su modo.

Esperemos como dices, que esto sea el inicio de un camino templado, y sino, para refrescarnos en este verano nos queda viajar a Laponia, releyendo alguno de tus libros...a la espera que el próximo llegue pronto.

Un saludo,
Patricia

Luis Pancorbo dijo...

Y sin embargo, Juan, y bien lo sabes, hay quienes quieren cerrar España, no sólo a los emigrantes y refugiados, sino al contagio de las ideas. Ideas libres, claro. Como siempre. Son los que sostienen que lo mejor de este país siempre fue lo inmutable, o sea, el negocio montado sobre la base de seguir sin rechistar a un caballo blanco. Pero en fin, siempre se le puede dar una vuelta a los heterodoxos y añorar el revés de la trama. El derecho ya lo conocemos, es más, ahí sigue coleando.
Buen verano y un abrazo
L.

Luis Pancorbo dijo...

Pues, Benito, Thoreau es siempre refrescante, así que no puedes ser más oportuno. Tenía una potencia de prosa, y de pensamiento, que parece encajar con la bravía naturaleza en la que se nutría y apoyaba. También en España tuvimos una buena perspectiva naturalista -hablo de la Institución Libre de la Enseñanza- pero, como suele suceder, se necesita el aliento de un gran escritor, de la talla de un Thoreau, para trascender.De todos modos cuanto de positivo, de laico, de naturalista, haya habido en nuestro reseco país (muy incendiado además, como de costumbre en verano) siempre ha de ser bienvenido.
Y, claro, leer es ya una añoranza. Se finge que se lee porque se hojean las pantallas de los ordenadores y de los móviles. Una lectura en zigzag, parece que es eso según algunos expertos. La vieja lectura de las letras como hormigas, eso sí que es o era insustituible.
Un abrazo
L.

Luis Pancorbo dijo...

Gracias, Patricia, el próximo es el Caspio, un mar que parece un lago o viceversa. Tiene ese aspecto aliciano y me ha gustado mucho ir recorriéndolo.
Respecto a la piel de toro. Bueno, en Baleares como sabes ya van a quitar la muerte y la sangre de los astados, lo cual suena a una defunción en diferido de la fiesta. Pero los toros mismos se pondrán contentos con la medida. ¿Qué culpa tenían ellos de haber nacido en la piel de toro?
Campoamor, el que nos traes tan bien , acierta con lo de "...la verdad desnuda del todo, cada cual la viste a su modo".
Lo único es encontrar esa verdad. Sabemos que existe, pero hay que someterla a un cierto proceso de desmitificación antes de que nos sirva. Sobre todo porque enseguida vienen los encontradores de verdades absolutas, que encima las blanden como porras, o teas, y así quieren imponerlas.
Es mejor siempre el territorio matizado de lo verde, lo húmedo, incluso de lo neblinoso. No sé si estoy hablando también de Asturias.
Buen verano y un abrazo
L.