sábado, 12 de agosto de 2017

FUEGO Y FURIA EN LAS PERSEIDAS

Trump amenaza con 'fuego y furia' a Corea del Norte. Parece inspirado en el titulo de la novela de Faulkner El ruido y la furia. En el cielo nocturno de estos días se presentan en cambio las lágrimas de San Lorenzo, las Perseidas que renuevan el compromiso  con la plenitud del verano en un razonable sistema planetario. Que todo siga girando, es lo menos con la crisis soterrada más que debelada, por ejemplo en España.Liquidar Guam con fuego y furia  de marca norcoreana sería otra calamidad.
    Hace treinta años cuando fui a Guam y Saipan apenas quedaban restos españoles en esas islas Marianas. Guam fue escala clave en la ruta del galeón Manila-Acapulco. A Magallanes le robaron un esquife y las bautizó como Islas de los Ladrones. En 1898 lo que menos recordaban los españoles era que tenían nominalmente fantásticos territorios en Oceanía, como las Marianas, o las Carolinas. La pérdida de Filipinas ya era suficientemente sensible. Nada se diga de Cuba y Puerto Rico. Hoy los habitantes de Guam, los que hablan aún el idioma chamorro, y se enorgullecen de todas sus mezclas, temen que los norcoreanos les tiren un  misil. Un cuento más temible que el relatado por un idiota en Macbeth de donde viene de verdad "el ruido y la furia".

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4 comentarios:

Patricia Fernandez dijo...

Buenas tardes,

Mientras por el lado “amable” y simpático de las noticias, y a través de las redes sociales, gana en popularidad el famoso hinchable en forma de gallina y con caballera dorada a modo Trump, y que a modo de protesta, hacia su recorrido esta semana por Washington, por el otro lado, el “real” o la “cruz de la noticia”, nos levantamos con los ataques a leyes como la Obamacare o crisis, como la de Venezuela y Corea.

Poco creo que nos puedan ayudar las Perseidas, y seguramente estas noticias serán tan fugaces como la propia lluvia de meteoritos, y otras noticias, pasarán rápidamente a plena actualidad, como lo era hace un año aquellas que nos hacían reír o llorar, suponiendo que toda controversia tiene su ciclo. Como escribió López Lapuya en su sátira “Polémica”:

Dos palabras no más y concluyamos,
porque es la situación insostenible,
y es inútil pensar lo que pensamos:
que se ha de corregir lo incorregible.

Ni pretendo pasar por infalible,
ni quiero que el motivo confundamos :
si recíprocamente nos culpamos,
por lo menos la cosa es discutible.

No las causas ; el hecho califica
Mas el rumbo, sin duda, equivocamos,
y remedio sencillo significa

el aplicar aquí lo que aplicamos:
un error nada más rectificamos;
también el corazón se rectifica.


Para finalizar recordar nuevamente a Carroll a través de las palabras de Alicia al lacayo:
-Oh, no sirve para nada hablar con él!-murmuró Alicia desesperada-¡Es un perfecto idiota!

Que tengamos un tranquilo ferragosto, saludos.
Patricia

Fernandez dijo...

Hoy les toca a los habitantes de Guam estar temblando, y además poco pueden hacer estando entre colosos nucleares. Aunque a muchas otras gentes les toca resistir, tal es el caso de muchas comunidades como los Munduruku, que siguen ocupando las centrales hidroeléctricas que instalan en sus tierras y denunciando la profanación de sus antepasados, pero como exponía Caleb Everett al ser una cultura anumérica, tal vez pensaron que no iban a protestar o que con dos mantas y tres espejos iban a quedar contentos. Cuando Appiah reflexionará sobre el cosmopolitismo como ideal y como reto que puede hacernos coexistir en un planeta de diferentes, parece que ejemplos de este tipo, nos alejan años luz de cualquier tipo de diálogo o de convivencia.

Lévi-Strauss llegó a afirmar, en contra de la idea defendida por la UNESCO, que cada cultura tenía derecho a permanecer ciega y sorda a los valores del Otro, e incluso a cuestionarlos y a sostener la idea de que el hombre es naturalmente propenso a ser, si no hostil al Otro, por lo menos cauteloso con él.

En estas culturas numéricas nuestras ¿estamos pasando de utilizar números a convertirnos en números?

Saludos,
Benito

Luis Pancorbo dijo...

Pues, Patricia, ahí es nada rectificar el error, como bien aconseja ese bondadoso poema de Lapuya. Alicia -estoy de acuerdo- era más expeditiva con las idioteces. La cuestión sería: ¿se puede volver a antes de Trump? ¿Dará tiempo? Porque el peligro de Trump es que los dedos se le hagan huéspedes, que es una manera de decir todo y al mismo tiempo. En fin, que el dedo lo tenga quieto, que no apriete el botón. Aunque los dedos de los norcoreanos no son nada halagüeños. Mientras tanto el planeta si no se ofusca se achicharra de calor. Hace un par de siglos -ahora es su bicentenario- Juan Andrés y Morell afrontaba doctamente el tema de"la figura de la tierra? ¿Huevo o naranja? Cebolla, más bien, aunque no sé si ese rabo peludo que le sale a la cebolla puede pasar por un cortejo de Perseidas.
Buen ferragosto y un abrazo
L.

Luis Pancorbo dijo...

Los franceses emplean la palabra numérique para decir digital. Pero, como refieres, Benito, son otro mundo los indígenas que desconocen el mundo numérico. No es sólo por una conceptuación. Es por valor aunque parezca paradójico. Hay, y sobre todo había, sociedades sin sentido alguno de la acumulación. La selva por ejemplo es un hábitat absurdo para acumular: nada se almacena, todo se pudre en horas o en días. Hablo de una selva sin
frigoríficos, y también adonde no hayan llegado otras cosas como pistas de aterrizaje. Todo lo cual está condenado a la homologación, eso que algunos quieren llamar, como si fuese algo bueno, globalización (mundialización, dicen los franceses). Esas sociedades, pequeñas pero no numéricas, viven mundos originales y nada tiene de extraño que Lévi-Strauss, gran campeón del relativismo cultural, avisara de que al Otro lo mejor es dejarle en paz. Sojuzgarlo es un crimen, claro, pero también es discutible quererlo laminar con nuestras pautas culturales (nada se diga de las religiosas y morales). Se trata ya de escasos números de personas que no han caído todavía en las redes de nuestra civilización. No exactamente la de las redes sociales, sino la que echa redes de pescar espíritus y caracteres, y ello para hacer copias humanas con destino a nuestros suburbios, esos paraísos donde los dueños del cotarro pagan una miseria por el trabajo de los otros.Pero una camiseta sí les dan. Qué horror si fueran desnudos. Desnudos sólo los blancos y las blancas, como Dios mandaba en el edén.
Un abrazo y buen ferragosto
L.