La canícula, que se adelantó a mayo, de momento sigue en junio. O el antiguo mes primaveral de transición. Así que en España no cesa el calor ambiental, político y demás. La solución sería volver a la mesura de los termómetros de la piel de toro. Y a que no se frían los huevos sin sartén. Se llama cambio climático, punto que empieza a tener algo más de consenso. Vivan los paipáis. Por lo demás ya ha ardido algún que otro bosque. La solución será otro año. De momento recordamos a Sherezade que, para no morir decapitada por su celoso marido sultán, le contaba cada noche un cuento. El erudito capitán, explorador de lugares y culturas, Richard E. Burton tradujo del árabe al inglés “Las mil y una noches”. A Burton le gustaba Sherezade por su sutileza: siempre nos queda contar una historia más para vivir.
1 comentario:
Buenas tardes:
Veremos si se cumple pasar del “cuando marzo mayea, mayo marcea", al “cuando mayo agostea, agosto mayea”. Por estas latitudes, las temperaturas se han templado, pero el termómetro local tanto en lo meteorológico como en lo político se caldea por momentos, fevemochos y otras singularidades aparte, y más previo a un año electoral, siempre viene bien calentar motores, aunque sean de energía solar.
Mil y una noches, y mil y unas historias, y más en un mes de San Juan, que, a partir de julio, ya se sabe, cierre por vacaciones, y vuelva usted en septiembre. Benito J. Feijoo, contó en su “Teatro crítico universal”, la leyenda del hombrepez de Liérganes que dice grosso modo:
Que un chico de este pueblo de Cantabria, enviado por su madre viuda a Bilbao a aprender el oficio de Carpintero, desapareció en el año 1674, cuando había ido a bañarse la víspera de San Xuan con otros mozos á la Ria de dicha Villa. Observaron que se fue nadando por ella abajo, dejando la ropa con la de los compañeros; y creyendo que volvería, hasta que la tardanza les hizo creer se había ahogado. El chico apareció años más tarde nadando en Cádiz. Los pescadores que lo vieron, consiguieron finalmente “pescarle”. El hombre-pez había perdido completamente la razón y, siendo capaz de pronunciar solamente la palabra “Liérganes”, su lugar de origen, donde fue devuelto a su madre .
Esa libertad, buscada bajo una palabra, quizás era anhelada por el hombrepez, y evoca a esa Libertad bajo palabra de Octavio Paz: “Tengo prisa por estar. Corro tras de mí, tras de mi sitio, tras de mi hueco. ¿Quién me ha reservado ese sitio? ¿Cómo se llama mi fatalidad? ¿Quién es y qué es lo que me mueve y quién y qué es lo que aguarda mi advenimiento para cumplirse y para cumplirme? No sé, tengo prisa. Aunque no me mueva de mi silla, ni me levante de la cama. Aunque dé vueltas y vueltas en mi jaula. (...)”
Que la noche de San Juan espante a los malos espíritus y nos permitan salir de la jaula para poder transitar por nuevas historias en este nuevo solsticio de verano.
Un saludo.
Patricia
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