La canícula, que se adelantó a mayo, de momento sigue en junio. O el antiguo mes primaveral de transición. Así que en España no cesa el calor ambiental, político y demás. La solución sería volver a la mesura de los termómetros de la piel de toro. Y a que no se frían los huevos sin sartén. Se llama cambio climático, punto que empieza a tener algo más de consenso. Vivan los paipáis. Por lo demás ya ha ardido algún que otro bosque. La solución será otro año. De momento recordamos a Sherezade que, para no morir decapitada por su celoso marido sultán, le contaba cada noche un cuento. El erudito capitán, explorador de lugares y culturas, Richard E. Burton tradujo del árabe al inglés “Las mil y una noches”. A Burton le gustaba Sherezade por su sutileza: siempre nos queda contar una historia más para vivir.