domingo, 21 de octubre de 2018

GOTA FRÍA Y GOTA MALAYA

Una gota fría se ha ensañado, como pocas veces, con buena parte de la península ibérica.  Se añade al huracán Leslie, qiue viajó desde el Caribe a España en vez de lo contrario para ser un buen viaje. No hay derecho, se dice. No hay justicia, dicen otros, pero esa es otra cuestión. La palabra huracán viene del idioma caribe, como hamaca, o barbacoa.
La gota fría viene de las nubes que descargan igual 170 litros por metro cuadrado como si viviéramos en el delta del Brahmaputra. El consuelo es que la gota fría se va, y luego queda si acaso la periódica gota fría sociopolítica de España: un conjunto de percances que se dan por fatídicos. Pero tenemos bomberos. Y tenemos a Trump que acaba de declarar en una entrevista de la CBS que él ya sí que cree en el cambio climático, pero que lo considera algo de orden natural, no debido a la mano humana. Si fuera este último caso alguien tendría que pagar la contaminación y demás, y a tanto Trump no llega. Así que todo está más o menos bajo control,dentro de  lo que que a veces también parece una gota malaya, ese refinado tormento de echar una gotita de agua en la frente de un prisionero. Su hueso parece duro, pero hasta las piedras se agujerean con el tiempo. Menos, naturalmente, la piedra berroqueña tipo Cuelgamuros.

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6 comentarios:

Patricia Fernandez dijo...

Buenas tardes,

“Scientia est potentia” o “conocimiento es poder” como decía Bacon, pero como recordamos no hace mucho en tu blog, vivimos y sobrevivimos en la era de la posverdad y como en la actualidad nos recuerda en sus entrevistas el filósofo francés Eric Sadin: “la sociedad está cada vez más desinformada” es más, “todo está conectado para que no pensemos”, perdiendo con ello la capacidad de tomar decisiones.

¿Qué ha quedado de los movimientos Occupy Wall Street de octubre de 2011? ¿continúan existiendo las tarjetas negras de octubre de 2014? ¿o son ahora rojas, moradas, naranjas, azules o multicolor? Lo único que parece perdurar, aunque no sabemos hasta cuando, son la caída de la hoja, las castañas y la Noche de Todos los Santos.

El amagüestu de difuntos, lo llamamos por aquí en víspera del 1 de noviembre, cuando tras la puesta de sol, el mundo de los vivos y muertos parece unirse, se colocaban lamparillas de aceite, cruces en caleyas y calabazas huecas en representación del alma de un muerto, aunque ahora creamos que son fruto de la globalización. Existía esa noche, lo que podemos llamar vigilia de Todos los Santos entorno a la hoguera con castañas en honor a los antepasados y al día siguiente como en otros lugares, visita obligada al cementerio para honrar a los difuntos, en muchos casos con rama de texu

Y para finalizar también con Bacon: “quien no quiere pensar es un fanático; quien no puede pensar es un idiota; quien no osa pensar es un cobarde”, o como se suele decir por aquí, amarrar corto y pensar largo.

Un saludo,
Patricia

B Fernandez dijo...

Parece que algunos consideran la naturaleza algo tozuda y empeñada en fastidiar planes y dividendos con sus cambios climáticos, aunque la evidencia científica transite por otros derroteros, con todas sus limitaciones, no nos deja mucho espacio para el optimismo.

Nunca esta demás recordar aquello de que sí acabamos con la naturaleza después nos comeremos el dinero, aunque ahora mejor tendríamos que decir las tarjetas, para algunos black, y los bitcoin para otros.

Los temas que toca la ciencia, o la manera de tratarlos, cada vez tienen que mostrarse más rentables o serviles. Si no probablemente serán descartados. Y como sucedía en Polinesia los jefes solían tener “jefes hablantes” que hablaban por ellos.

Umberto Eco nos recuerda a propósito del ángulo recto, la importancia de las historias frente a las definiciones: “... Me cuento entre aquellos que consideran que el saber científico también debe tomar la forma de historias, y les cito siempre a mis estudiantes una hermosa página de Peirce, donde para definir el litio se describe en unas veinte líneas que hay que hacer en un laboratorio para obtener el litio…”

Como ejemplo para sensibilizarnos con el cambio climático y otros desmanes, tal vez sería mejor escuchar las historias, y no hacerse la foto de las personas que lo han perdido todo en Mallorca.

Saludos,
Benito

Luis Pancorbo dijo...

Una vez le pregunté a Umberto Eco por su muy semióico apellido y me dijo que no tenía nada que ver. Me dijo también que Bacon no era precisamente un tipo de mente atocinada. Tú misma, Patricia, nos traes sus sutiles ideas sobre la necesidad del pensamiento.
Que la época sea la de pulsar un mando a distancia y pasas de programa, un twitter y te vas a gorjear al campo, etc... no quita para que sea cierto dónde andamos de hoz y coz: en una civilización, la dominante, fragmentada y desinformada.
Pero cuando caen tormentas, huracanas y gotas frías con una cadencia sospechosamente alta quizá deberíamos sacar las antenas para oensar en ello.
El mundo celta, y por clima eso tenía que llegar a las cuencas astures, creían que dentro es poco es el fin del año, o el principio del año, si se prefiere. Es lógico, se han recogido las calabazas, y las castañas, y el año no da para más. Venía el Samhein, y su lógica para esa parte del mundo, en cuanto a fin/principio/ del año, luces y calaveras, era impecable. En otras partes, en cambio, no digo que el Nauruz carezca de sentido calendárico y emocional. La primavera es también un buen inicio de casi todo en los países donde hace bueno.
Todo es según desde donde se mire.
Un abrazo
L.

juan de la cruz471 dijo...

Se me ocurre pensar que en nuestra mitología, y en otras parece que también, existe el recuerdo de un diluvio universal que hizo que la humanidad se refugiara en lo esencial para renacer. Por cierto de tus últimos programas de Otros Pueblos tengo el recuerdo de uno al pie del monte Ararat. Se supone que no oímos a los ancestro de la tribu bíblica ni a los viejos que van a mirar obras y dicen siempre que no por mucho hormigón agua que no has de beber déjala correr, no construyas en primera línea de playa y deja la rambla libre que para eso estaba. Mi madre siempre dice ante actitudes soberbias eso de no escupas p'arriba.
Sobre Trump y sus torpes juegos de palabras con los dictadores como Kim de Corea o el rey Saudí, solo nos queda esperar que no renueve el mandato, o mejor, que lo defenestren antes de que cumpla el que tiene.
Volviendo al daño que hacemos a la naturaleza una reflexión muy práctica: recientemente hicieron obligatorio cobrar las bolsas de plástico en las carnicerías (muy bien), pero coincide en las de por aquí donde vivo que se ha adoptado el "ultramodelno" sistema de autoservicio, bandejita de plástico rígida, con otro material plástico con apariencia textil para que absorba los antestéticos líquidos que suelta la carne cortada, todo ello generosamente rodeado de aire tapado con celofán. Resumiendo que: un pasito p'atrás en la contaminación por plásticos, y tres o cuatro pasitos p'alante en la misma vaina.
Un abrazo y me guardo la frase que Patricia citó de Francis Bacon.

Luis Pancorbo dijo...

En efecto, Benito, al menos hay que contar con lo que cuenta la ciencia. Luego están las historias, los mitos, los cuentos. Eso disimula mucho el poder que se esconde. Pero en tema de cambio climático, ya se ha dicho con claridad>: si la temperatura aumenta un 1.5 centígrados el planeta está aviado. Y los habitantes del mismo, entre los cuales nos encontramos de momento.
Ese es el mantra, el que salió de París, pero que no conviene echar en saco roto, como hicieron y aún hacen los negacionistas (no de la evolución darwiniana, que también, sino del cambio climático).
1.5· Tic tac.
Un abrazo
L.

Luis Pancorbo dijo...

Es verdad que mitos parecidos al del Diluvio Universal bíblico existieron en numerosos pueblos del mundo, desde Australia a la Amazonia.Las variantes son muchas -Frazer acopió algunas fundamentales- pero el mecanismo es el mismo: el mundo se va al garete por su mal uso, o por una infracción, o por un castigo divino de un creador tan irascible como omnipotente: ¿para qué se pone a crear si luego no le gusta el resultado de sus criaturas y las quiere ahogar?
Ahí han corrido ríos, o mejor, mares, de interpretaciones, siempre con el referente del libre albedrío. Esa era la solución a la incongruencia: el humano tiene libre albedrío y por lo tanto hace cualquier tipo de burradas, aunque las cósmicas sólo las hace un ojo omnisciente.
Y así vamos. Es un triunfo que vayamos entre gotas frías, que son pequeños diluvios, y huracanes, que son novedades exóticas en la tierra de los castaños y los patas negras.
En fin, el monte Ararat es disputado aún en silencio por Turquía y Armenia, es más, es la frontera entre ambos. De vez en cuando se montan expediciones que pretenden encontrar ahí, en la cumbre, restos del Arca de Noé. ¿Por qué no si alguien les paga la aventura?
Otra cosa más tangible es el plástico, que es verdad, Juan, ahora se maquilla el tema cobrando la bolsa, pero igualmente buena parte de ese material va al estómago delas tortugas, y de peces de varios tamaños.
La ciencia ficción última sigue empeñándose en buscar un acomodo para el resto de la humanidad de un planeta Tierra devastado en otros planetas. No sé por qué. Se podría usar esa isla de residuos plásticos que se está formando por Hawai. Ahí ya cabrían miles de dirigentes contaminantes, y no se gastaría el fuel para mandarlos a la Luna.

Un abrazo
L.