domingo, 25 de febrero de 2018

LA INERCIA: RUMBO DE ESPAÑA

La inercia está bien para un rato, no para un país y siempre. En la inercia española pasa que los cuerpos, como se sabe,no tienen la capacidad de modificar por si mismos el estado de reposo. Cataluña, vuelva usted mañana. Pensionistas, ¿de qué se quejan si aún están vivos? Jóvenes, ¿es que no os gusta trabajar en Laponia o en Australia? Respecto a los parados y trabajadores con contratos precarios sólo son la parte emergente del gran iceberg, lleno de hielo y satisfacción,que casi no se nota que navega. El  antropólogo Malinowski  reunió en una tabla, que no era la de la Ley, cuanto creía que resumía las necesidades individuales, "siete necesidades  básicas,  biopsicológicas....", como las glosó Marvin Harris admitiendo posibles enmiendas. Pero la tabla de las siete necesidades, que Malinowski no fue a recibir precisamente al Sinaí, se compone de: Nutrición, reproducción, cuidados corporales (habitación y vestido),  seguridad  (protección y defensa), relajación (sistema de actividad y reposo). movimiento (actividades y sistema de comunicación), crecimiento (entrenamiento y aprendizaje). La inercia reúne todo eso y más: los cuerpos están inertes, mejor si en una playa tomando sangría, viendo memes y memeces, y satisfechos por todo el pasado y el presente nacional. ¿Y el futuro? El futuro echa mucho polen.

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6 comentarios:

Fernandez dijo...

Parece que la inercia para muchos es no salir de su estado de letargo, casi podríamos decir de postergación, ejemplo de miles de jóvenes, de no tan jóvenes y de pensionistas. Para otros la inercia parece ser que significa continuar moviendo el cotarro a su favor. Como nos recuerda la física, para que las cosas cambien, se necesita la actuación de alguna fuerza, pero también podemos pensar que para que las cosas sigan igual se necesita también fuerza.

En Parménides y en Platón, «verdad» se opone a «olvido» como nos recuerda Gabriel Albiac. Aunque tampoco podemos olvidar el papel de los mitos, volviendo una vez más a Lévi-Strauss, como amortiguadores de las sacudidas sociales. Mitos que no podemos analizar en un solo nivel, sino en relación con otros, combinando propiedades sincrónicas y diacrónicas. El poder explicativo de los mitos, pero también el poder de imponer una verdad y obligar al olvido.

Tal vez tengamos que asirnos a las palabras de Bailey. La estructura puede irse a pique, pero las personas sobreviven

Saludos,
Benito

Patricia Fernandez dijo...

Buenas tardes,

Me viene a la cabeza un artículo que leí hace unos días sobre los perros robots que abren puertas...actúan, aprenden de sus errores, y se comunican…aterrador,…, mientras reflexionas sobre esto en un transporte público cualquiera, levantas tu cabeza, esa de la que piensas que tiene capacidad racional, que hace que afloren sentimientos y que no se mueve por algoritmos, y que ves, humanos en silencio, casi en inacción, enfrascados en sus dispositivos móviles, navegado por redes sociales o visionando películas o series….hasta que se escucha una voz al fondo que dice ¡Qué tarde se me está haciendo!...no, no es el conejo blanco, pero, ¡da igual!...quizás haya esperanza, porque sino….¿Quién escribe nuestro algoritmo?....¿Qué se amaestra?....me viene a la mente el cuento popular del Gato Amaestrado:

Apostó un estudiante con otro, que era más potente la enseñanza que la inclinanza. El otro, el que decía que era más potente la inclinanza, le dice:
-Bueno, vamos a apostar.
El que defendía la enseñanza tenía un gato que le había enseñado a tener por la palmatorio mientras él estudiaba. Pues bien, un día mientras estudiada, llegó el otro estudiante con una cajita que escondía un ratón, la destapa y el gato, tira la vela y escapa tras el ratón.
Y el segundo estudiante gana la apuesta, ya que era más potente la inclinanza que la enseñanza
.

Ya no sé si es mejor lo uno o lo otro, sólo espero que como decía Alicia refiriéndose a los naipes:
- ¡No podéis hacerme nada, no podéis hacerme nada!...y hablando de polen, que en el futuro se cumpla el refrán “un puñado de abejas, vale más que una talega de moscas”.

Un saludo,
Patricia

Luis Pancorbo dijo...

Aparte, Benito, de la constante exactitud de Lévi-Strauss, nos traes otro perfil interesante: "...para que las cosas sigan igual se necesita fuerza". Me gusta esa paradoja tan lampedusiana. No es que la inercia se conquiste, como la reja de un toro, o la pata trasera de un cerdo, y ya está. La inercia lleva mucho trabajo mantenerla, si haces un gesto, por ejemplo, una censura, el paquebote o el paquidermo se mueve un poco más hacia la derecha, generalmente hacia allí. Y se vuelve a parar.
En Italia la inercia ha llegado a tal punto que Silvio Berlusconi, aún siendo ineligible, ha bajado a su ruedo nacional. Tiene que volver a salvar la patria, como Salvini de la Liga Norte que promete "una limpieza masiva", se supone que al estilo mussoliniano, eliminando a quien no está con lo blanco, lo puro, lo bueno, o sea, lo santo, justo y rico, la autotidad. Autoridad sinónimo de la verdad. Y aquí todos quietos no sea que se caiga el castillo de naipes autonómicos tras el desinflado de la hucha de las pensiones, y de esa limadura de la vieja vitalidad democrática.
Abrazo
L.

juan de la cruz471 dijo...

Contesto desde el centro de la España que se vacía como los seminarios: donde a la falta de nuevos ingresos se les unen las deserciones sobrevenidas. No hay fe en el futuro ni quien nos la ponga; esa es la peor inercia, la falta de reproducción. Mi abuelo volvió al acabar la guerra del 39 a mi pueblo castellano y lo primero que hizo fue encargar a mi madre, y eso que ya tenía 2 hijas y un hijo. Tampoco le bastó, porque después vendrían cuatro más, y eso que había hambre autarquía, guerra mundial, deudas de guerra con Alemania, y todos los demás atrasos seculares que acumulábamos. ¿En qué momento se jodió el futuro de España? Cuando la generación de mis padres decidieron que no se podían meter tres niñas en la misma cama, y que había que controlarse para dar una habitación por hijo.
Luego se pusieron espléndidos y nos dieron "carrera" y tardamos unos lustros en comenzar a trabajar, la mayoría "no en lo nuestro". Contando de mi grupo de amigos me salen cuatro que tienen dos hijos, dos que tenemos uno y seis que no han procreado. Y el azar me vino a traer a Béjar una ciudad antaño emporio industrial (monocultivo textil) que está en crisis ininterrumpida desde los 70. Pero yo aparecí en 2003 cuando todavía quedaban 10 pequeñas fábricas que han ido cerrando. Hace poco encontré, por casualidad, una "rama verdecida" en este olmo viejo. Una pequeña empresa que se dedica a clasificar lavar lana de ovejas españolas y portuguesas,¡¡para mandarla a China!! es la única fábrica exportadora que conozco. Bueno, hay dos o tres más boqueando. Continúo con Béjar donde, por no haber, ni hubo burbuja inmobiliaria, aunque los precios de la vivienda han caído igual o más que si hubiera explotado. Cierran colegios, se llevan pediatras, cierran jugueterías, ya no traen teatrillos infantiles y tampoco no se suelen asentar circos en el recinto ferial (De los escarmentados nacen los avisados). Quienes más poder adquisitivo tienen son los jubilados, no faltan peruanas, bolivianas o rumanas que vengan a cuidarles, poco más hay. El único segmento de población que se reproduce con creces, quitando algunos descerebrados, son un grupo de saharahuis con su atuendo tradicional, que se asentaron por aquí.
No comprendo cómo invertir la inercia: yo, de tres hermanos fui el único en proporcionar una nieta a mis padres. Sueño, deseo, anhelo..., pero me conformaría algún día, ojalá, con lo mismo que fui yo capaz de romper la inercia. Soñar en dos nietos y comenzar a repoblar Castilla se me antoja una quimera. Que creciera a mi lado, quimera sobre quimera.

Luis Pancorbo dijo...

La inercia, Patricia, de tener una filiación sería la de la inclinanza. El lado tan cómodo como inevitable de la balanza. ¿Y la enseñanza? Bueno, está bien para acumular puntos, luego en este país más valen padrinos. "Qué tarde se me está haciendo", decía el conejo en El País de las Maravillas. Hay quienes tienen prisa por regenerar España. Bueno, pues que esperen sentados. Azaña también tenía prisa, aparte de grancalidad, y le arrolló el montonazo patrio. No perdamos por eso la esperanza, que es verde y en botella.Hay oasis, algunas personas, algunos vestigios, ciertas esperanzas, ¿no es así?
Un abrazo
L.

Luis Pancorbo dijo...

Juan, tu relato, y vivencia de Béjar, merecen un libro. Conectas la inercia española con lo que nadie quiere ver ni oír. Se quiere una España burbujeante. con algo de corrupción y apatía, junto a su inercia solemne, pero ya se le pasará. Por fin somos europeos, cada vez menos en número, y cada vez menos en educación cívica, en democracia profunda, en humanismo, pues todo esto no sirve para pagar la luz. Mañana viene otra ola de frío siberiano así que nos están poniendo cara la preprimavera.
Malinoski, fuincionalista puro, inventó un esquema de siete necesidades individuales básicas que tuvo su valor en los años 30, aunque siempre surgieran correcciones, como las de otro antropólogo, Radcliffe-Brown y su funcionalismo estructural. ¿Y la procreación? En España a principios del pasado siglo fue cuando vino lo de echar un polvo, de rapé. Se puso de moda. Luego decayó el rapé. Probablemente haya más de siete necesidades individuales básicas, pero en España ya ha corrido la primera pólvora anunciadora de las Fallas. No hay tregua: los tribunales, los colegios, las pensiones, los salarios, van por detrás. Hay que quemar los ninots, eso es lo que importa. Las máscaras eternas no esperan.
Un abrazo
L.