sábado, 11 de mayo de 2024

BUSCANDO LA ARCADIA

Siempre en busca de una Arcadia se suelen hacer solemnes informes sobre la felicidad mundial.   Vanuatu es el ganador de este año. Y es la segunda vez que se impone en la materia feliz incluso sobre Australia y Nueva Zelanda. En otro informe de 2024, el de Felicidad Mundial del SDSN (siglas en inglés de Desarrollo Sostenible y Red de Soluciones), se coloca de nuevo a Finlandia en el número uno del podio. Le siguen Dinamarca, Islandia, y Suecia.  España sale en el númro36 de la lista aunque no nos falten romerías. Este último informe ha incidido en el tema de las generaciones, y no extraña que los jóvenes en general resulten más infelices que los mayores. En este mundo casi huxleyano la desigualdad sigue abriendo brechas. A este paso los más felices serán unos pletóricos robots repletos de IA. Los estudios que sostienen este reciente medallero no son distracciones. Exploran aspectos como “Conexión social y confianza en tiempos de crisis”. O “Medición de los Medios de Comunicación a través de la Ciencia, el Tiempo y las Culturas”.  Son estudios ambiciosos, si no imperativos categóricos Dando por descontada la desigualdad y el calentamiento globales se analiza el “Estado de Eficacia” según los países. Ese renglón también puede hacer feliz al personal. No todo ha de ser “Y en la Arcadia yo” (“Et in

A rcadia ego”, como en el cuadro de Poussin. Y los que vengan detrás que arreen.


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5 comentarios:

PF dijo...

Buenas tardes:

¡Alegres, pero no en demasía!, o Allegro ma non troppo como nos dice Cipolla en su libro. Cada vez más, se hace necesario usar el humor para sobrevivir a nuestro alrededor deshumanizado, como se escribe en el libro, cuando a un gentilhombre francés lo llevaban a la guillotina, tropezó con uno de los escalones, exclamando a sus guardias: “Dicen que tropezar trae mala suerte”, la verdad, esto bien valdría que no le cortaran la cabeza, pero reinas de corazones con sus mazos de naipes, por desgracia, hay demasiadas en este mundo.

Modernos carros de la muerte, nuevo arte cibernético, leyendas del ayer y del hoy, en busca de nuestros datos, nuestra intimidad y por supuesto, nuestras almas.

Cuenta la leyenda que en Ribadesella vivía una anciana. Los vecinos la encontraron una noche pálida y tiritando de miedo. Ella les gritó:
- ¡Acaba de pasar el coche de la muerte por encima de la casa del vecino de enfrente! Se llamaba Pepín y estaba enfermo... Sí, aseguró, el carro, ¡Lo he visto como ahora a ti!
Los vecinos trataron de calmarla, seguro que no vendrá por usted, pues no tiene achaques.
Al día siguiente fueron varias vecinas a ayudarla en el Sanmartín, haciendo puñados de emberzados. Los pusieron a cocer, y al poco rato, llegó una mujer y dijo que el vecino había mejorado bastante.
En ese momento, la anciana, sacó un emberzado, lo partió en dos y cayó desplomada, sin que nada pudieran hacer
.

Sólo nos queda intentar dar un sentido a todo, como dijo la Reina Roja a Alicia:
- ¡Debiste haberle dado algún sentido! ¿De que sirve una criatura que no tiene sentido? Si hasta los chistes tienen su sentido..., y una niña es más importante que un chiste, supongo, ¿no? Eso si que no podrás negarlo, ni, aunque lo intentes con ambas manos.

Un saludo,
Patricia

B Fernandez dijo...

En muchas ocasiones parecemos caricaturas de nosotros mismos, en otras, tenemos que caricaturizarnos para sobrevivir. Clichés por doquier, Feria de Abril y alegría desbordante. Semana Santa, procesión y saeta. Verano, playa y vacaciones. El último smartphone con IA, el bolso de piel sintética ecológica… ¿Para qué? ¿Para quién? ¿Contra quién?

Abner Cohen analizó la forma en que se utilizan los símbolos para crear esa mística del elitismo y crear o legitimar los poderes: "... El elitismo es una forma de vida. Los de fuera del grupo pueden aprender, mediante escolarización o aprendizaje... sin embargo sólo se puede pertenecer a la élite a través de un proceso de socialización..." lo político se manifiesta, mucho más, a través de las instituciones no políticas como nos recuda Cohen.

Aunque, a pesar de los símbolos, hay cosas difíciles de ocultar. La contaminación, la deforestación, las necesidades de muchos, etc. Por mucha tecnología que utilicemos, por mucha IA no parecen mejorar, casi lo contrario. Recordaba Amelia Valcárcel a propósito de la IA el Evangelio de San Mateo: “Porque a quien tiene, se le dará más todavía y tendrá en abundancia, pero al que no tiene, se le quitará aun lo que tiene.” ¿Nos deslizamos por ese camino?

Quedémonos con la afirmación de Albert Camus: "Denominar mal un objeto es añadir desdicha al mundo"

Un Saludo,
Benito Fernández

Luis Pancorbo dijo...

Con el humor de Carroll, Patricia, no hay miedo en esta primavera tan bella por fuera como desazonada por dentro. Todo tiene que ir mejor, es esperable, pero comprendemos que se ha perdido la coherencia en muchos puntos del mundo. Ayer han visto auroras boreales en Andalucía y en Canarias… ¿Qué más puede pasar aparte de lo siguiente? Pero tú, Patricia, nos recuerdas que todo, o casi, estaba escrito, y vivido, en Wonderland.
Un abrazo.
L.

Luis Pancorbo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Luis Pancorbo dijo...

Hay una falta de lógica, Benito, en ese pasaje de San Mateo al menos si lo comparamos con eso de que es más difícil que entre en el cielo un rico que un camello por el ojo de una aguja. Pasolini ya sabes que hizo en 1964 una memorable película cuyo título fue censurado en España. “Il Vangelo secondo Matteo” aquí se convirtió en “El Evangelio según San Mateo”. Casi nadie lo iba a notar. Cristo era Enrique Iraorqui, un estudiante barcelonés, de padre vasco, que viajaba por Italia un tanto a la aventura. Cejijunto de por sí Pasolini vio su fuerza tras un rsotro inusual. Y así Pasolini le marcó a Irazoqui una interpretación agria, sin miramientos, como los pasajes escogidos de de Mateo, un evangelista que en bastantes puntos habría pasado la criba de Marx. Mientras la Virgen María en el film era la propia madre de Pasolini, pero no tenía que halar, sólo mostrar su cara de dolor envuelta en un mantón negro. Pasolini no era católico ni nada parecido. Si hablamos de símbolos él estaba al otro lado de ellos, donde por supuesto no son la verdad, no son materiales, pero tampoco mienten: como los sueños, sobre todo los sueños que se nos repiten.
Un abrazo
L.