viernes, 24 de agosto de 2018

CAMBIANDO DE CLIMA

Es un alivio que en España al menos haya consenso sobre el cambio climático. Por supuesto que hace mas calor, pero estamos entrenados. África nos ayuda a entender que la geografía tiene mucho que ver con la historia. Hay algunos negacionistas  y seguidores de Trump, diga lo que diga, y de Franco, vivo o muerto, pero seguramente tienen puesto el aire acondicionado todo el día. Aquí lo que más sube es la temperatura política, y el número de medusas, pero por lo demás cómo no dar la razón al profesor Hans Joachin Shchnellhuber, director del Instituto de Impactos Climáticos de Postdam. Y autor de un best seller como "Hothouse Earth", "Iinvernadero Tierra", pues va de todo el globo. En Jokmokk, en la Laponia sueca, los incendios forestaIes este año son increíbles. Y en tantos sitios. Sube el mar y el fuego, los impuestos y la precariedad, no así las pensione, los empleos dignos y... Dice el profesor de Postdam que 2018 será recordado por las generaciones futuras como el año en que el clima golpeó al mundo. Luego hay golpes menores, golpes bajos, mentiras y caramelos, y cocas dulces y saldas, pero no estaría de más arreglar un poco la justicia del mundo empezando por la de aquí. La justicia no es incompatible con el tinto de verano.

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8 comentarios:

juan de la cruz471 dijo...

Lo peor del cambio climático es que no es democrático pero nos afecta a todos. Yo en mi huerto, para años de sequía he invertido en unas gomas que me permiten regar directamente la planta (lo hago a mano, tampoco es el óptimo sistema "gota a gota" que ahorra más, pero me serviría como mejor ejemplo) renunciando al tradicional riego por inundación de los surcos. Pero este incremento de gasto para adaptarse a la escasez quizá no puedan permitírselo los países pobres. Lo peor es que el precio lo establecemos los ricos. Nosotros "no" podemos prescindir de energía fósil invernaderógena, porque dejaríamos de crecer: los consejos de administración dejarían de repartir dividendos, algunas empresas cerrarían... Lo que cerramos son los ojos calculando o sin calcular (el que venga detrás que arree) que luego no nos importa dolernos de que se inunde Bangla Desh o cualquier país de poca monta, (se supone que Holanda podrá levantar diques más altos), ya mandaremos las ayudas que nos sobren, pero la máquina de nuestro confort no se para.
Si fuera el verdadero precio los ricos no podríamos pagarlo. Pero nosotros hacemos la ley y la trampa porque, aunque sea un suicidio colectivo lo que tenemos entre manos "el norte es el que ordena" como decía Benedetti y cantaba Serrat.
Lo cierto es que hay que ser muy sabio, viajado, o consciente (las tres virtudes te adornan, Luis) para tener claro el concepto de humanidad UNA, (aunque ni grande, ni libre) y que cada acción de comodidad insolidaria que hacemos las personas de aquí tiene repercusión en los otros allás.
Un abrazo.

B Fernandez dijo...

Cambia el clima, la precariedad continúa, las mejores oportunidades están al alcance de una minoría, algunos siguen sin reconocer las situaciones. Como expresaría un pesimista, más de lo mismo. Todo ello puede llevarnos a pensar que Spengler ya nos lo anunció hace algún tiempo en La decadencia de Occidente.

“Una cultura nace cuando un alma grande despierta de su estado primario y se desprende del eterno infantilismo humano; cuando una forma surge de lo informe; cuando algo limitado y efímero emerge de lo ilimitado y perdurable… Una cultura muere, cuando ese alma ha realizado la suma de sus posibilidades, en forma de pueblos, lenguas, dogmas, artes, Estados, ciencias, y torna a sumergirse en la espiritualidad primitiva.”

También Eco escribía en su obra póstuma De la estupidez a la locura algo que puede ayudarnos al respecto.

“Con la crisis del concepto de comunidad surge un individualismo desenfrenado, en el que nadie es ya compañero de camino de nadie, sino antagonista del que hay que guardarse. Este ‘subjetivismo’ ha minado las bases de la modernidad, la ha vuelto frágil, y eso da lugar a una situación en la que, al no haber puntos de referencia, todo se disuelve en una especie de liquidez… Las únicas soluciones para el individuo sin puntos de referencia son aparecer sea como sea, aparecer como valor, y el consumismo”

Todo esto no parece muy alentador, parece condenarnos al infierno del fuego de los incendios en Laponia, pero es con lo que tenemos que lidiar.

Saludos,
Benito

Patricia Fernandez dijo...

Buenas tardes,

Un verano más otoñal y lluvioso es lo que notamos, pero con temperaturas estivales, acordes a estas fechas, calor y agua que no nos deja indiferente, como el culto al fuego, cuan zoroastrianos, como relatas en tu último libro, y que aquí tiene una versión local en el mechero de Saús, llama que por el momento no se apaga en el pueblo de Carbayín, para unos, seguro que brujería, para otros, ciencia debido a la combustión del grisú.

Por otro lado, el cambio climático, parte de acuerdos en su mayoría difíciles de cumplir, cómo los cambios propuestos por organismos como la ONU y sus diecisiete objetivos de desarrollo sostenible de aquí al 2030, vinculando directa o indirectamente en muchos de ellos a la protección del medio ambiente y sus efectos sobre el clima, así organismos públicos como privados deberían de ser capaces de respetar todas las dimensiones de su entorno, aunque más bien parece que en muchos casos enmascara simples acciones de marketing en búsqueda de un beneficio empresarial o político.

Como ya decíamos hace años en uno de nuestros comentarios “no hay derecho a que no haya derecho” y más allá… “que injusto que no haya justicia”… por mucha experiencia que se crea que tengamos en derechos … recurramos por ello a nuestros clásicos:

-No sabía que los gatos de Cheshire se reían - le dijo Alicia a la Duquesa-, ni siquiera que los gatos se rieran.
-Todos pueden hacerlo, y muchos lo hacen, en efecto.
-Yo no había visto ninguno.
-Es que tú no tienes experiencia-le dijo la duquesa-, cosa que no es de extrañar.

Un saludo,
Patricia

Luis Pancorbo dijo...

Gracias, Juan, por tus comentarios y por hacer buen caso de lo que ya decía Voltaire al final de Cándido: "Hay que cultivar nuestro jardín".
Tener preocupación por el jardín general es un mérito, tuyo también, porque parece que se ha desistido de querer arreglar algo del deterioro del planeta habida cuenta, entre otras cosas, de la sofisticación de los sistemas implicados. La buena voluntad ya se ha expresado infinitas veces, y la codicia y el poder vano aún más. No menos hacer el avestruz en el chiringuito de la playa. En 2015 hubo una conferencia internacional en París tras la cual ya no es debatible el cambio climático y sin embargo la situación objetivamente empeora. Esa cierto que ahora que ya empieza a morder el calor y el problema en el Norte (y ahí ponemos a Laponia sueca ardiendo, y Hamburgo, y por qué no a los incendios terribles en Australia o en California, que tampoco no nos hacen olvidar por supuesto los de Grecia, del Algarve y de España).

Pongo aquí una referencia de un artículo brillante de Lucy Siegle en The Guardian y con un título claro "Es el final de la Tierra tal como la conocimos":

'It's the end of the Earth as we know it. The Guardian, 19.8.18: https://www.theguardian.com/commentisfree/2018/aug/19/its-the-end-of-the-earth-as-we-know-it-read-all-about-it

Tal vez tengan razón los que sostienen que hay que tener nostalgia del Holoceno, de hace 12,000 años, cuando las condiciones del planeta eran risueñas para sus habitantes. Ahora se quiere llamar Antropoceno a la actual edad geológica marcada por la civilización humana en su perfil devastador.
Bajarse del Antropoceno es difícil, incluso siendo joven, pero por lo menos que se sepa que consentir y aplaudir a los dueños de casi todo y sus cómplices no va a hacer bajar la luz, ni la gasolina, de la gente que crece en medio, aunque en los márgenes,la manta se extiende.
Un abrazo
L.

Luis Pancorbo dijo...

Me parece más inquietante la visión de Eco que la de Spengler. Pero es muy acertado que nos los traigas juntos, Benito, con sus desfases cronológicos y su asombro, en cada época, por lo mal que se presentan las cosas. En España en cambio abundan los optimistas dado que a cada cambio de gobierno, como es lógico y natural desde la Restauración, o Restauraciones, se abre la cucaña de los puestos. El sistema muda de piel como la serpiente de camisa. Y no hay problema -aparente- porque sobran los seguidores de hunos para suplir a los cesados de los otros.
¿Por qué no se busca la regeneración como si eso fuera incompatible con la climatología acentuada de la piel de toro?
Umberto Eco, en la cita que nos traes tan bien, hablaba del triunfo del subjetivismo, de la acusada falta de puntos de referencia. Es cierto, aunque si subes ahora a un vagón de metro, de autobús, o vas a la consulta de un médico, todos están 'movilizados', como en una película inspirada en '1984'. No es posible que se concentren tanto en leer tanta banalidad.O igual fingen que leen.
Eso es modernidad, lo entiendo, mola, pero para algunos entraña decadencia respecto al papel y a Spinoza, y a Lévi-Strauss. Y a Spengler y Eco, claro. O sea, hay que quemar todo el papel y hacerse de un organismo que al menos te de para pagar tu móvil. Ya entonces serás un ciudadano superior, aunque bien mirado también los manteros tienen móvil. Con lo que se necesita más madera, más euros, más tarjeta de memoria, señores amos de la gobernanza patria, más pasta para todos, no sólo para los familiares más estrechos,,como ha de ser o sería.

Un abrazo
L.

Diego Calleja dijo...

Menudo horizonte tenemos. Me llama la atención que da igual las advertencias reiteradas de científicos, las evidencias palpables de que no vamos bien (en cuanto un anticiclón se está una semana en la península hay problemas de contaminación elevada en las grandes ciudades), ya van muchos años que se habla de la capa de ozono, del calentamiento, que se derriten los polos, que es un problemón y condenará a la tierra, y que da igual todo lo que se advierta, que el proceso sigue su curso. Además se va sumando cualquier país que quiera “desarrollarse”, porque para desarrollarse hay que producir, y para producir hay que contaminar. Y en el sistema que nos rige, hay que “crecer” todo el tiempo, y eso es gasto y contaminación, y, en definitiva, calor.
No quiero ser agorero, pero parece irreversible, y la gente anestesiada, quizá por el calor, o por la distancia; vemos las desgracias en una pantalla, pero sin consecuencias directas para nosotros, así, un incendio en California, islas de basura de plástico en el pacífico, tifón en china… pasará como aquello que decía Bertolt Brecht, “ahora me llevan a mí, pero ya es tarde”.

Luis Pancorbo dijo...

Siempre acierta Carroll porque la realidad no es sólo la que se cree que es.Es también la que otros creen que es. Y aun así, Patricia, como bien sabes, no siempre salen las cuentas. Carroll era un matemático, y por eso a lo mejor creó Alicia, que es la otra cara de las matemáticas.
Si hay un fuego adorable no ha de ser, como bien dices, una fuga de grisú, ni un supuesto fuego sagrado de Zoroastro. Yo creo que el primer fuego del hombre sí que debió ser maravilloso. La humanidad por fin entraba en otra fase que no fuera helarse de frío y morirse de hambre. La película "Alpha", estrenada este viernes, está muy bien hecha, con toda su ingenuidad de querer reconstruir los primeros pasos del hombre. Pero a uno le parece en especial emotivo cómo el lobo, o la loba, tiene una nueva y buena relación con la gente.
Ahora hemos progresado pero el sistema imperante, basado en la injusticia, la desigualdad, y el corre que te pillo, hace que el hombre haya regresado a la animalidad de la dentellada fina al contrario. Al estorbo.
Respecto al clima es distinto verlo desde una cornisa verde que desde una paramera. Hace años he visto islas, como las antiguas Gilberrt, que ahora están sentenciadas al anegamiento.O sea, en mi generación he visto que el cambio climático no es un cuento complicadísimo de factores y de conveniencias sino que la ambición crea grietas y la codicia rompe el saco. Lo que siempre dijeron los cuentos.
Un abrazo
L.

Luis Pancorbo dijo...

Gracias, Diego, por tu certero comentario. Y por el colofón de Brecht,impecable.
No se trata de ser pesimistas sino lo más objetivos posible. El día a día de los políticos les impide arreglar el tema. ¿Para qué se van a enfrentar ellos con la población, y pedir sacrificios, si ya tienen bastante con arremeter contra sus colegas? Necesitarían otro sueldo más.
Los niveles de concentración de C02 en la atmósfera ahí están escalando todo el tiempo.
Ni los países capitalistas ni los que no lo son, o sea,todo el mundo ya no quiere bajar ritmo de producción ni beneficio. La maquinaria rueda como en la película "Tiempos modernos". Siempre volvemos a lso tiempos modernos.
No sé si "caminamos sonámbulos a la extinción",como escribía Monbiot en The Guardian. Pero no veo que haya refutaciones a los científicos que proponen que echemos la vista atrás, hacia el Plioceno. Eso es una barbaridad, de hace cinco millones de años. De acuerdo, pero entonces había 3 ó 4 grados más de temperatura que ahora con el resultado de que no había hielo el Ártico, los mares tenían un nivel de 40 metros más que ahora... ¿Qué quiere decir esto?0 Que sólo estamos a muy pocos grados de un desastre si continúa subiendo el conocido calentamiento global.
Pero, ¿y mi empanada? ¿Dónde está mi empanada?

Un abrazo
L.