lunes, 20 de septiembre de 2010

NUEVA CAIDA DE LA HOJA

No sé si la historia se repite, pero es tozuda, al igual que el otoño y la caída de la hoja. La España del siglo XVII ofrecía cuadros como el levantamiento de Cataluña y Portugal, y otros cuadros menos conocidos como los intentos de separación de Aragón y Andalucía. El Duque de Híjar fraguó un plan para ceder a Francia la Cerdaña y el Rosellón y Galicia a Portugal: el fin era conseguir dinero para una sublevación del ejército que le llevase al trono de Aragón. El duque de Medina-Sidonia era el candidato en 1646 para la corona de Andalucía, según una conspiración que implicaba a su familia, los Guzmán, y a los portugueses. En 1648 se producía la protesta rebelde del País Vasco por levas de soldados a contrafuero y porque les imponían el estanco de la sal. Eso y más se lee en una obra también olvidada "El pesimismo español" de Alvaro Fernández Suárez (Planeta, 1983). Dependiendo del vaso vacío todo es según el color que tenga de noche. Eso dirán algunos. Otros se frotan las manos: todavía no se han acabado las guerras, las hambres ni las injusticias del mundo, con los rom, o con los indígenas en cada caso y país...: todavía hay mucho negocio, todavía hay dónde sangrar al personal. Vivan las castañas.

otras informaciones y sugerencias:
www.luispancorbo.com
www.otrospueblos.com

6 comentarios:

Benito Fernandez dijo...

A vueltas con el pesimismo, pero no sólo hispano, recordemos a un maestro del que estos días se cumple el 150 aniversario de su muerte, Schopenhauer, aunque quizás el pesimismo que se le imputa no sea tal.

Tal vez hoy como ayer los problemas están en los determinismos, en las ansias desmedidas de poder, de riquezas, ... Si pudiéramos aplicar cierto relativismo en nuestra vida cotidiana, ponernos en lugar del otro, habría algo más de luz al final del túnel.

Saludos,
Benito

Luis Pancorbo dijo...

Benito, hablas, y bien, de Schopenhauer, el favorito de Pío Baroja: la vida -y la realidad- vistas como una fantasmagoría. Es la maya de los hinduistas.
La realidad, pese a los hombres que muerden a los hombres, es una apariencia. Emmanuel Levinas indagó a fondo la cuestión en "Totalidad e infinito" (Sígueme, Salamanca, 2006): ¿Qué ocurre cuando la manifestación de las cosas, incluso el testimonio de la conciencia, son acaso producto de una ilusión? El encantamiento de Don Quijote."Es fácil a los encantandores tomar la figura que se les antoja...". Claro, es lo que pretenden y logran; el cervantino laberinto de incerteza, "que no aciertes a salir de él aunque tuvieses el hilo de Teseo"... Viene el otoño español con sus mentiras, castañas más que alegres magostos. Bravo, Benito, por recordar el realismo de Schopenhauer, siempre es su aniversario.

Abrazos

Gww dijo...

Como aficionado a la Historia y a los libros tomo nota de la recomendación. Hay veces que la Historia no se olvida por casualidad sino porque se quiere que caiga en el olvido. Es nuestro esfuerzo el que debe rescatarla.

Saludos.

Luis Pancorbo dijo...

Álvaro Fernández Suárez, que quedó finalista del premio Espejo de España en 1983 con "El pesimismo español", un repaso histórico hasta nuestros días, también se preguntaba:"¿Por qué la quema de los bosques de España? Ninguna explicación basada en motivaciones inteligibles nos parece respuesta válida. Me angustia pensar si no se tratara de una sublimación perversa del viejo pesimismo español". Como ves, Gww, suma y sigue...

Patricia dijo...

Buenas tardes,

Como Schopenhauer decía, "la realidad no es lo que nosotros representamos o pensamos sino que es profundamente absurda".

No hace falta que el "hombre sea un lobo para el hombre" como apostillaba Hobbes, sino que el individuo como indicaba Schopenhauer, es un querer que nunca puede satisfacerse, por eso vive en profundo sufrimiento por alcanzar los deseos o aburrimiento, cuando ya los ha alcanzado.

Y mientras…sin enterarnos.

Saludos,
Patricia

Luis Pancorbo dijo...

Lo que recuerdas, Patricia, de Schopenhauer y Hobbes, es un ideario aplastante. Ahí está todo. Sin embargo, el simulacro de la realidad es portentoso en este país. Todo es poco para la incongruencia, todo vale, o casi, y hay muchos ejemplos cada día. En un Parlamento prohiben las corridas de toros pero no los correbous o encierros. La piel del toro no es lo mismo que la piel del bou. Eso será.