Entramos en octubre, aunque el verano no ceja en extender su dominio sobre el calendario. Ese reino del calor se llama cambio climático, por supuesto. Pero los desajustes, o desastres, un incendio aquí, una manga marina allí, y más, son asumibles s según los que tienen la sartén de los combustibles fósiles por el mango. O eso. Más vale soñar con Simbad, el marino, el que navegó por los más procelosos mares, venció monstruos como las aves Roc (que podían volar con un elefante entre las garras), y que siempre regresaba vencedor y rico a Bagdad. Su Ítaca, mientras Ulises tardó en volver diez años de su Odisea más los otros diez que pasó guerreando en Troya. Pero Ulises lo tenía claro, le esperaba Penélope. Y a Simbad le esperaban sólo las fortunas, puras y duras, inacabables, de los siete mares. Simbad descubre incluso Serendib (Ceilán), la isla donde se encuentran las mayores y mejores sorpresas. Aunque Lucio Dalla despeja en su canción “Ítaca” el secreto de Ulises. Claro que tiene en sus ojos “el noble destino”, pero no piensa que sus marineros quieren “pan y vino”. Que todo es según y como.
www.luispancorbo.com
7 comentarios:
Nuestra rueda del tiempo o quizás mejor en muchos casos una espiral destructiva parece acompañar muchas actividades. Ahora parece que se nos plantean nuevos binomios como la IA peligrosa o la IA redentora del planeta. En otros periodos no tan lejanos se aparcaron muchas cosas y algunos demonios emergieron como retrata Louis-Ferdinand Céline en Viaje al fin de la noche:
«¿No estarán todos muertos ahora? -me preguntaba-. Ya que no quieren entender nada de nada, lo más ventajoso y práctico sería eso, que los mataran a todos rápido... Así acabaríamos en seguida... Regresaríamos a casa... Volveríamos a pasar tal vez por la Place Clichy triunfales... Uno o dos sólo, supervivientes... Según mi deseo... Muchachos apuestos y bien plantados, tras el general, todos los demás habrían muerto como el coronel... como Barousse... como Vanaille (otro cabrón)... etc. Nos cubrirían de condecoraciones, de flores, pasaríamos bajo el Arco de Triunfo. Entraríamos al restaurante, nos servirían sin pagar, ya no pagaríamos nada, ¡nunca más en la vida! ¡Somos los héroes!, diríamos en el momento de la cuenta... ¡Defensores de la Patria! ¡Y bastaría!... ¡Pagaríamos con banderitas francesas!... La cajera rechazaría, incluso, el dinero de los héroes y hasta nos daría del suyo, junto con besos, cuando pasáramos ante su caja. Valdría la pena vivir.»
Lévi-Strauss con su genialidad ya lo retrataba a su manera en Tristes trópicos:
«… Ya no hay nada que hacer: la civilización no es más esa flor frágil que preservábamos, que hacíamos crecer con gran cuidado en algunos rincones abrigados de un terruño rico en especies rústicas, sin duda amenazadoras por su lozanía, … La humanidad se instala en el monocultivo; se dispone a producir la civilización en masa… ¿Diremos entonces que nuestros modernos Marco Polo traen de esas mismas tierras, ahora en forma de fotografías, libros y relatos, las especies morales que nuestra sociedad, sintiéndose naufragar en el hastío, necesita con mayor apremio?...»
Esperemos, parafraseando a Darío, poder seguir soñando con otros lugares, tiempos y personas para poder ser y saber algo.
Un saludo,
Benito Fernández
Buenas tardes:
Un octubre, cuyo calor como el rayo, no cesa. Nos encontramos un otoño, al menos en apariencia, caliente como la primavera no tan lejana de hace quince años. Ya comentábamos de aquella las “Indignaciones” que salían a la calle, y como era de esperar continúan y continuarán. No quiero que se malinterprete, no es pesimismo, sino que ha habido demasiados “kilómetros ceros” como para plantearse creer en el infinito.
Así que, en este mundo finito, y como narraba el maestro de las aventuras, Kipling, en su cuento, vale más caminar libre como “El gato que andaba sólo”, pues vislumbra que el hombre siempre con su picaresca, podrá adiestrar a algunos animales, pero el gato, al menos de momento, permanece salvaje:
(...) Entonces el Hombre lanzó al Gato sus dos botas y su pequeña hacha de piedra (que suman tres), y el Gato salió corriendo de la cueva y el Perro lo persiguió hasta hacerle trepar a un árbol. Y desde entonces hasta hoy, mi buen amado, tres Hombres de cada cinco han tirado cosas a los Gatos cada vez que los ven, y todos los Perros los han perseguido hasta hacerlos trepar a un árbol. (...)
De nuevo, habría que darle la razón a otro Gato: “Minino de Cheshire, ¿podrías decirme que camino debo seguir para salir de aquí? – Esto depende en gran parte del sitio al quieras llega”.
Puede que este mundo loco, lo difícil sea una vez más tener la cordura suficiente para poder distinguir a donde nos llevan los caminos trazados.
Esperando este otoño no perdernos en la senda, un saludo.
Patricia
Qué fantástico párrafo el que nos traes, Benito, de Lévi-Strauss. Tenía la altura intelectual de los grandes pensadores de la Enciclopedia y además escribía su Antropología en un nivel creativo de escritura que raras veces se ha visto.
Otra cosa es la furia y desesperación de la cita de la famosa novela de Céline. Un escritor que llevó al extremo la literatura, y fue algo que desde luego fascinó a muchos, especialmente con la novela de Céline que nos recuerdas con un párrafo desgarrador. Pero eso también llevaba muchas semillas de Nietzsche que, como sabes, agradaban mucho a los fascismos. Pero puestos a pensar y disfrutar uno se queda con la mirada genial del existencialismo de Albert Camus, y sus textos insuperables.
Pero uno ahora andaba evocando a Simbad y a Ulises. Ambos muy oxigenantes todavía. Y me planteo si pudo influir la "Odisea" de Homero en "Las Mil y Una Noches", máxime si la "Odisea" tal vez se escribió en el siglo VIII a. de C. y los cuentos de "Las Mil y Una Noches" quizás diez siglos después. Y otra cosa es que a Occidente no llegaran las traducciones de Galland (al francés) y del capitán Burton (al inglés) hasta más de otra decena de siglos después. Es cierto que en época de los califas abasidas de Bagdag se tradujeron muchos textos grecolatinos, pero todo es aún lo suficientemente inconcluso. O relativo. Siempre se necesita la linterna de Diógenes. El propio Ramón de Campoamor escribió en "Las dos linternas" su famoso: "Y en este mundo traidor nada es verdad ni mentira, todo es según el color del cristal con que se mira". Así era o es lo que recuerdo. Pero estaba bien dicho en su tiempo sobre todo con tantos compatriotas siempre dispuestos a atizar al otro con sus verdades absolutas. Pero volviendo al ahora Benito, yo te yo te diría que a la IA no le falta vocación de ser absoluta.
Un abrazo
L.
No sé, Patricia, cual de los dos gatos que nos traes, el de Kipling y el de Carroll, es ,mejor espejo. "El gato que anda solo" vale tanto como un pequeño caballero andante. Además, aunque hombresy perros le echen y persigan él no huye, lo finge. Y se ríe. Lo mismo que cierto Gato de Cheshire, aunque éste tiene a las espaldas la erudición pre-cuántica de su creador, el señor Carroll. Un gato casi cuántico es la insolencia elevada a una potencia infinita. No habla al ras de los humanos y sus cuentas y cuitas. Raqzona en ese punto de singulariadad donde no valen las matemáticas convencionales ni las plegarias. Al menos no valen para ir a un sitio común de nuestro planeta. El Gato de Cheshire lo primero que hace en este mundo que nos toca es saber que, aún debe ser cartografiado.
Y te felicito, Patricia, por no doblegarte ni siquiera a un otoño español que realmente es la continación del enorme verano español, tan lleno de fuegos y tormentas.
Un abrazo
L.
Publicar un comentario