Con el
verano declinando algo no es contraproducente recordar el cuento de Aladino
y la lámpara maravillosa. Contar con los sueños siempre es un alivio. Realmente
Aladino vivía en China. Mientras que el derviche hechicero que le quiere quitar
la lámpara era del Magreb, el Extremo Poniente del mundo respecto al viejo Extremo
Oriente. El cuento de Aladino sigue teniendo varias lecturas. ¿De qué
nacionalidad era el genio (djiin) que sale de la lámpara y realiza todos
los deseos? Más que saber eso importa que la lámpara de aceite igual tenía una
inscripción. Y se ha especulado con que podía tratarse de un Sello de Salomón. Hubo
eruditos que coligieron que ese Sello salomónico era el punto donde había que
frotar la lámpara para que saliera el genio y concediera todo. Hoy, cuando arde
bastante el mundo, y el petróleo, y hasta se derriten los glaciares, no estaría
mal encontrar una lámpara de Aladino para arreglar las cosas. No tanto para pedir
palacios, sino chabolas, pero un poco decentes para tanta población como hay en
el mundo. Y maravilla sería arreglar en nuestros pagos las sucesivas crisis
geopolíticas, climáticas y demás. La cuestión es que las crisis van más deprisa
que la inteligencia y capacidad humanas. Y la IA se resiste a salir gratis de
la lámpara.
Blog de Luis Pancorbo
martes, 1 de septiembre de 2026
UN MES DE ALADINO
sábado, 1 de agosto de 2026
FUEGOS DE AGOSTO
A 451 grados
Fahrenheit arde el papel, como contó Ray Bradnury en su devastadora novela. Una
que al final tenía tanta ciencia como ficción. Y una honda lástima por un mundo donde se
quemaban los libros. Ahora nuestro mundo marcha más expedito. Pinos enteros, nada
de pulpa o pasta, tienen un punto de ignición entre 400 y 570 grados Fahrenheit
(o entre 204 y 300 modestos centígrados). Y en España es como se da un gran
auto de fe del verano, y se contemplan bosques y pinares ardiendo como
cerillas. ¿Para qué quemar libros si se puede ir a la raíz? Así se acaba de un
plumazo con la historia y la naturaleza, con el pasado, el presente y el
futuro. Pero como nos quedan aún árboles por quemar no hay más que esperar otro
verano y llegaremos ya a un buen nivel sahariano. La duda es qué hacer en la
espera: ¿reclutamos más bomberos o directamente más pirómanos? ¿No tenemos suficiente
con que este mes de agosto nos regale en una misma fecha un eclipse con franja
total y por la noche las Lágrimas de San Lorenzo, o Perseidas? ¿Qué más fuegos
queremos?
miércoles, 1 de julio de 2026
VENEZUELA: SEMBRAR ELDORADO
La tragedia
se ha abatido sobre Venezuela, y nos conmueve. La cuestión ahora es el futuro, pues
en ese Eldorado los zamuros. como allí llaman a los buitres, siguen apostados
para devorar. “Hay que sembrar el petróleo”. Era una frase, y no de realismo mágico,
que me dijo el escritor y diplomático Arturo UIslar Pietri
cuando le entreviste en su casa de Caracas en 1982. No se
hizo eso y acaso se hará un día. En aquel tiempo asimismo conocí al antropólogo
Jacques Lizot, haciendo el equipaje para ir de nuevo a ver y estudiar a los xori,
a sus amigos yanomamis del Orinoco. También él
quería
sembrar razón en la selva.
www.luispancorbo.com
www.otrospueblos.com
lunes, 1 de junio de 2026
MÁS NOCHES DE SHEREZADE
La canícula, que se adelantó a mayo, de momento sigue en junio. O el antiguo mes primaveral de transición. Así que en España no cesa el calor ambiental, político y demás. La solución sería volver a la mesura de los termómetros de la piel de toro. Y a que no se frían los huevos sin sartén. Se llama cambio climático, punto que empieza a tener algo más de consenso. Vivan los paipáis. Por lo demás ya ha ardido algún que otro bosque. La solución será otro año. De momento recordamos a Sherezade que, para no morir decapitada por su celoso marido sultán, le contaba cada noche un cuento. El erudito capitán, explorador de lugares y culturas, Richard E. Burton tradujo del árabe al inglés “Las mil y una noches”. A Burton le gustaba Sherezade por su sutileza: siempre nos queda contar una historia más para vivir.
viernes, 1 de mayo de 2026
PALANTIR, LAS PIEDRAS VIDENTES
Entre pan y pan guerra, y petróleo que hay que consumir deprisa. El negocio del globo no puede ir al ralentí. Y hay que armar más bombas, que empiezan a escasear. Entretanto vivimos un mundo con ansia por hallar un capote de ideología. El negocio mundial se resiente, sobre todo para quienes tienen el asa y el saco del mismo, y eso parece necesitar arreglos drásticos. Así cobran ahora mismo preminencia quienes se postulan para rellenar el bache. Y se postulan para iluminar el camino de la victoria final: tener un orbe fluyente y obediente. Palantir se remanga para colmar el vacío. Es una empresa tecnológica puntera del Silicon Valley que ha cogido su nombre comercial de las “piedras videntes” que imaginó el novelista Tolkien, padre de “El Señor de los anillos”. Las palantir eran piedras capaces de volar, de escrutar el presente, y planear el futuro de otros territorios y países. Usando las palantir cualesquiera otros seres eran diagnosticados y liquidados. Con lo mismo Thiel, Karp, y otros directivos de Palantir, ofrecen irresistibles programas de super High Tech para analizar y tomar decisiones. No hay ejército que se precie que no quiera tener unas cuantas palantir en su arsenal. Además esa empresa acaba de publicar un Manifiesto de 22 Tesis Virales, no sólo ideológicas sino algo conminatorias. Lo importante no es elegir entre democracia y libertad sino en tener o no tener buenos sistemas operativos, y chips del mejor silicio, aparte de unas cuantas piedras videntes, aunque sean las que nos cuenten ya el mañana.