Blog de Luis Pancorbo
lunes, 2 de marzo de 2026
domingo, 1 de febrero de 2026
Y LOS NO CONTACTADOS
Todo el mundo quiere
estar conectado. Para eso existen los móviles y lo que viene. El GPS (Sistema
de Posicionamiento Global) se coloca en el teléfono o te lo meten. A veces
es por la ilusión de estar en la pomada, o para que te rescaten de un alud.
Cosas que dan poder y confianza, se supone. Pero aunque sea de forma modesta si
uno no está conectado es como si no estuviera ya en esta prórroga del mundo.
Pues bien, con todo y eso sigue habiendo pequeños grupos de indígenas que no
quieren ser contactados. Ni ahora ni nunca. Según unas cifras de Survival
International quedarían 196 de esos pueblos aún en aislamiento en todo
el mundo. Suman unos pocos millares de personas. Y al mismo tiempo son nuestra
última riqueza humana, gente en libertad, ese viejo pájaro que ya no vuela más
que en sueños. Por supuesto los no contactados pagan un alto precio por ello.
Cada día que pasa son menos. Se acercan ya las motosierras y nuestros virus de
regalo. Son, por ejemplo, los indios mashco piros del Perú, o los awá de
Brasil. O los korowai de la parte indonesia de Papúa, o los sentineleses de las
islas Andamán de la India. Ellos y otros pocos ya saben que existen los demás.
Y hasta han tenido que escapar cada vez más al interior del bosque para no ser
apresados, si no eliminados. Algunos dirán que no es eso, que a los aislados se
les acogería en nuestro paraíso moderno con todas las bendiciones y garantías.
Pero ellos no son tontos. Y precisamente por eso escapan del contacto y se
esconden cuanto pueden. ¿Por qué no les atraerá entrar en nuestro edén moderno?
Sólo les vamos a quitar su libertad, su dignidad, su lengua, sus materias
primas, su territorio, pero les vamos a dar camisetas y
aspirinas. Que pierdan su cultura, su forma de ser, no es como para
tirar cohetes, y menos atómicos, pero es todo por su bien. Se están perdiendo
esas cosas tan nuestras como los perritos calientes, esos que algún día no
fueron de plástico si no de algún animal.
viernes, 2 de enero de 2026
2026: ECLIPSE TOTAL EN ESPAÑA
El eclipse total de sol en España será el 12 de agosto de
este año 2026 recién aterrizado. No somos mayas antiguos, pero ese eclipse, el
primero total en presentarse aquí tras un siglo, será una buena ocasión para
ver cómo se portan los cielos. De momento nuestra vieja Tierra rota bien en
torno al Sol. Otra cosa es, ya en este 2026, la brecha de la desigualdad que
sigue sin colmarse en el planeta. Se maquilla un poco el dato político,
estadístico y demás, y arrasa la hipocresía ganadora. ¿Quién tiene el botón del
arreglo? Los de siempre. Los dueños del corral. o mundo, o poder y dinero, no
han cambiado desde Gargantúa y Pantagruel. Todo se remedia dando unas galletas
a los pobres. Y que obedezcan y callen. Hay pastel para todos, pero unos pocos
se comen el noventa y cinco por ciento, por poner una cifra. U otra que encaje.
A la orden. Esperemos al menos que la luz del sol haga un descanso de poder
sobre nuestras cabezas.
Ferliz año.
lunes, 1 de diciembre de 2025
CANGREJOS ROJOS DE NAVIDAD
Llegó el
tiempo de los cangrejos rojos de Navidad. Así se llama realmente Christmas, isla
que pertenece a Australia, aun estando situada en el Índico. Respecto a los
cangrejos rojos este mes completan su gran desove anual. Nada tienen que ver
con las nécoras y por ese lado se salvan. A los isleños de Christmas no les
gustan estos crustáceos por insípidos y molestos. Deben despejar sus carreteras
y jardines con sopladores de aire y rastrillos.
Es una especie de batalla perdida contra millones de crustáceos bermejos,
que si se les deja se subirían hasta las barbas. Como una especie de riada salen
del bosque en dirección al mar. En la orilla se aparean. Y como relojes con
patas los cangrejos rojos culminan sus dos oleadas reproductivas de noviembre y
diciembre. La mayoría de la escasa población local es musulmana y budista, y la
Navidad no entra en sus celebraciones. Aguantan como pueden la invasión anual
de una especie protegida a la que ni se puede molestar. Y eso pasa en una distinta Navidad del mundo,
tan lejos del turrón blando, duro, o de otro color. Donde no resuenan los “Cantos
de inocencia y de experiencia”, que inventó para explicar la vida el poeta
William Blake.
sábado, 1 de noviembre de 2025
MUERTE Y VIDA EN LA ARCADIA
Y llegaron las calaveras, algunas de azúcar, como las de México. Y otras que siguen tan misteriosas como “Et in Arcadia ego”, la frase que inspira cuadros tan hermosos y desazonadores como el de Guercuno y luego los dos de Pousin. Menos mal que “Los pastores de la Arcadia”, el segundo óleo de de Nicolas Poussin dedicado al tema, no ha sido robado en el reciente ataque al Louvre. Pero ¿qué quiere decir la mítica frase “Et in Arcadia ego”? ¿”Y en la Arcadia yo también?” ¿O “Incluso yo estoy en la Arcadia?”. ¿O “Yo también he estado en la Arcadia”?.. El elíptico verbo ser del latín flota en la tumba vacía. En el segundo cuadro de Piussin, el que está a salvo en el Louvre, se ven junto al sepulcro tres pastores semidesnudos de la Arcadia, y, como novedad, una bella y misteriosa dama vestida con un manto dorado. Ella, como apunta Léxi-Strauss, en su análisis del cuadro, no parece de este mundo, ni siquiera de la Arcadia, esa ambigua región donde la muerte se sortea pues es donde la felicidad goza de más predicamento que en sitio alguno. Es todo un don estar ahí. O haber estado. O estar un día o siempre en la Arcadia.
Pero para Léxi-Strauss no había duda: La
dama del segundo cuadro de Poussin no es una pastora sino una diosa o al menos un
ser de otro mundo. La calavera pasa a un plano que casi no se la puede ver. Y sin
embargo de ese cuadro de Poussin se hicieron estampas tan populares que se
colgaban hasta en las cabañas. Como se cuelga un talismán de la suerte.
viernes, 3 de octubre de 2025
UN VIGENTE "LICENCIADO VIDRIERA"
Cervantes profundiza en el presente y augura nuestro futuro. Tomás
Rodaja, el protagonista de su novela, sufre una intoxicación por un bebedizo que
le da una mujer despechada. Esa artera magia no sólo le postra meses en la cama,
sino que le hace creer que si se cae o si le tiran una piedra su cuerpo se
romperá. Comía y demás funciones, pero él estaba convencido de que era de
cristal. Así otro loco salió por las tierras de España, y como Don Quijote dio
en creerse un justiciero intachable si no un redentor. Pero resulta que Rodaja,
el estudiante de Salamanca, tenía ya un nuevo entendimiento del mundo y analizaba
con precisión los problemas de España y sus pobladores. Armado de su crítica recorre
muchos estamentos, profesiones, y actitudes. No se deja engañar ni por los más
ricos ni los más pobres, o los más religiosos o los menos. Y nunca le falta un
poco de humor que añadir al acíbar. Un catálogo completo de vicios, malicias, y
también corrupciones. La esperanza es lo último que se pierde, claro. Rodaja-Vidriera,
tan transparente que él se creía, se topaba con mucho barro. Pero es valeroso, y siendo tan frágil, a todo
lo que ve que no va le da un viaje. “Oh Corte, que alargas las esperanzas de
los atrevidos pretendientes, y acortas las de los virtuosos encogidos,
sustentas abundantemente a los truhanes desvergonzados y matas de hambre a los
discretos vergonzosos”. Eso decía el Licenciado Vidriera y ya ha llovido.
lunes, 1 de septiembre de 2025
TODOS LOS FUEGOS EL FUEGO
Arranca septiembre y aún no se han apagado algunos fuegos y rescoldos del terrible agosto. Empieza el tiempo de pensar en las reparaciones, a ser posible sin parsimonia ni mucho humo de burocracia. El fuego total no tiene precio Es lo que exploró a su manera Julio Cortázar en “Todos los fuegos el fuego” (1966). Es el título de un relato suyo publicado junto a otros siete cuentos magistrales. Cortázar sabe entrar en la entraña de las llamas más destructoras, y lo hace en dos sociedades y tiempos tan distintos como el de la Roma imperial y el de un Paris brillante y ya cansado tras la segunda guerra mundial. Dos parejas en sitios y tiempos tan diversos echan al fuego todas las astillas, el amor, el desamor, la corrupción, la venganza. El fuego es el lógico final de cuanto va definitivamente mal. En la España del Noroeste y del Medio Oeste había una vida de viejo silencio en los montes, y de trabajo callado, y apetencias controladas. No era ningún delito. La gente de allí amaba ver verde alrededor. Ni modo. Perecieron cuatro bomberos tratando de salvar sus viejas casas de piedra en las aldeas, y gentes y ovejas y cabras, y vacas y gallinas, que se sumaron al holocausto sin remedio. Dictado por no se sabe quién, claro. Las llamas llegaron hasta donde osos y urogallos iban a comer bayas. ¿Quién resarce el mal? No hay dinero para compensar haber estropeado tantas vidas y pequeñas esperanzas. Ni hay derecho, como se dice en España, para echar tanta ceniza al cielo y la tierra.