Entre pan y pan guerra, y petróleo que hay que consumir deprisa. El negocio del globo no puede ir al ralentí. Y hay que armar más bombas, que empiezan a escasear. Entretanto vivimos un mundo con ansia por hallar un capote de ideología. El negocio mundial se resiente, sobre todo para quienes tienen el asa y el saco del mismo, y eso parece necesitar arreglos drásticos. Así cobran ahora mismo preminencia quienes se postulan para rellenar el bache. Y se postulan para iluminar el camino de la victoria final: tener un orbe fluyente y obediente. Palantir se remanga para colmar el vacío. Es una empresa tecnológica puntera del Silicon Valley que ha cogido su nombre comercial de las “piedras videntes” que imaginó el novelista Tolkien, padre de “El Señor de los anillos”. Las palantir eran piedras capaces de volar, de escrutar el presente, y planear el futuro de otros territorios y países. Usando las palantir cualesquiera otros seres eran diagnosticados y liquidados. Con lo mismo Thiel, Karp, y otros directivos de Palantir, ofrecen irresistibles programas de super High Tech para analizar y tomar decisiones. No hay ejército que se precie que no quiera tener unas cuantas palantir en su arsenal. Además esa empresa acaba de publicar un Manifiesto de 22 Tesis Virales, no sólo ideológicas sino algo conminatorias. Lo importante no es elegir entre democracia y libertad sino en tener o no tener buenos sistemas operativos, y chips del mejor silicio, aparte de unas cuantas piedras videntes, aunque sean las que nos cuenten ya el mañana.