miércoles, 1 de julio de 2026

VENEZUELA: SEMBRAR ELDORADO

 La tragedia se ha abatido sobre Venezuela, y nos conmueve. La cuestión ahora es el futuro, pues en ese Eldorado los zamuros. como allí llaman a los buitres, siguen apostados para devorar. “Hay que sembrar el petróleo”. Era una frase, y no de realismo mágico, que me dijo   el escritor y diplomático Arturo UIslar Pietri cuando le entreviste en su casa de Caracas en 1982.   No se hizo eso y acaso se hará un día. En aquel tiempo asimismo conocí al antropólogo Jacques Lizot, haciendo el equipaje para ir de nuevo a ver y estudiar a los xori, a sus amigos yanomamis del Orinoco. También él
quería sembrar razón en la selva.
 
www.luispancorbo.com
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6 comentarios:

B Fernandez dijo...
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B Fernandez dijo...

Como en tantas ocasiones casi podríamos vaticinar que el futuro no será muy halagüeño con las imágenes de destrucción que se ven, pero también podemos vislumbrar que algunos ya están viendo el negocio, aunque no con edificios como los de Japón, sino con unos similares a los que se han caído. La historia no se repite, pero en demasiadas ocasiones rima y una vez más la razón machadiana debe roer ese hueso duro y dejarse los dientes.

Alphonso Lingis unía a su manera el dolor de estas tragedias y las redes de poder que facilitan o empeoran situaciones: «Las heridas son tan sólo la resistencia, la imborrabilidad del dolor. Sólo se abren ante sí mismas y ante más dolor. Se abren sobre un cuerpo que es una lesión en el tejido de palabras y discursos y en las redes de poder».

Como escribía Machado: «No os empeñéis en corregirlo todo. Tened un poco el valor de vuestros defectos. Porque hay defectos que son olvidos, negligencias, pequeños errores fáciles de enmendar y deben enmendarse; otros son limitaciones, imposibilidades de ir más allá y que la vanidad os llevará a ocultarlos. Y eso es peor que jactarse de ellos».

Tal vez, no debamos empeñarnos en arreglarlo todo, al menos, no deberíamos estropearlo demasiado.

Un saludo,
Benito Fernández

PF dijo...

Buenas tardes:

Y la tierra tembló por San Juan, y el drama llegó, y difícil ver el futuro entre tanto escombro .... Ya advertía Shakespeare en su tragedia El Rey Lear : “Cómo, ¿estás loco? ¿Puede un hombre ver, sin ojos, cómo anda el mundo? Sin duda ves con las orejas. Mira a aquel juez que se está riendo del crimen de ese ladrón; presta el oído. La justicia es un juego donde se cambia de sitio y de mano: ¿quién es el juez? ¿quién el ladrón? ¿Has visto al perro del hortelano ladrar a los mendigos?”

Quizás en lo oculto se encuentre “El secreto de la vida”, como nos dijo Unamuno:

(...) Hay por debajo del mundo visible y ruidoso en que nos agitamos, por debajo del mundo de que se habla, otro mundo visible y silencioso en que reposamos, otro mundo de que no se habla. Y si fuera posible dar la vuelta al mundo y volverlo de arriba abajo, y sacar a luz lo tenebroso metiendo en tinieblas lo que luce, y sacar a sonido lo silencioso, metiendo en silencio lo que calla, habríamos todos de comprender y sentir entonces cuán pobre y miserable cosa es esto que llamamos ley, y dónde está la libertad y cuán lejos de donde la buscamos. (...)

Y a pesar de ver en algunas actitudes tan claramente reflejada la parábola del rico necio o del insensato (Lucas 12:13-21), demos esa vuelta al mundo que nos proponía Unamuno, quedémonos con la esperanza...y como nos enseño Hamlet “Sabemos lo que somos, pero no lo que podemos llegar a ser”.

Un saludo.
Patricia

Luis Pancorbo dijo...
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Luis Pancorbo dijo...

Bien nos recuerdas, Patricia, que ya hemos atravesado la primera puerta del año, la de San Juan. Y no precisamente venturosa para todos. Más que hogueras de San Juan" ha sucedido "La terra trema". Pero no está siendo una película neorrealista. Es una tragedia que habla en español y que nos concierne, aunque estemos en nuestro sitio, o sea, tomando horchata. El mundo necesita un buen recosido, no porque podamos tapar los volcanes y cerrar las fallas sísmicas, y refrescar un poco el Ártico. Y a ver si no se deshiela la Antártida, y adiós pingüinos, es lo último. Pero igual a unos les consuela que haga mucho calor también en Alemania, ya somos todos iguales en Europa. Viva. Y los británicos igual deciden que no es tan interesante ir a torrarse a Magaluf teniendo el bochorno servido en casa. Parece sólo el principio. Pero no augura nada bueno que nos asfixiemos en Europa, así como lo hacen en África, Asia, América... El calor nos iguala, pero no tiene buena pinta que esto sea el resultado de tanto hablar y perjurar del cambio climático. No es una ganga de verano.
Con todo nos queda el paipái y la resistencia.
Un abrazo
L.

Luis Pancorbo dijo...

Pues el profesor Lingis, que bien nos traes, Benito, era muy original arguyendo sobre el dolor. De todos modos nos faltan palabras para quejarnos de una tragedia como la de Venezuela. Pero lo peor no es lo evidente, sino que esos terremotos, y esos muertos, se añaden a una larga serie de calamidades por las cuales un país que tiene de todo para ser un Eldorado se ha convertido en algo fallido. O en espera de fallar aún más. Eso conmueve, y que su petróleo no sirva ni para construir mejores casas y dar mejores comidas y medicinas a los venezolanos. Sirve para una creciente extracción, en manos ya decididamente de las compañías de Estados Unidos, por lo que descarbonificar el planeta no es ni será precisamente la mayor prioridad. La prioridad es hacer caja. Y así vamos, del fallo al error. Y con el calor en aumento, pero, claro, no pasa nada. ¿Cómo que no pasa nada?
Un abrazo
L.