Más parece un juego de cromos, que de tronos, el que se avecina. Lo mismo que se avecina un verano de miedo, lo cual puede significar un excelente verano, o un verano donde se teme lo peor. En todo caso todo hay que dejarlo ya para el otoño. Las decisiones verdaderamente importantes vendrán a partir de las elecciones catalanas y de las generales. Hasta ahora ha habido amagos de cierta consideración, eso es indudable, pero ninguno de los dos partidos nuevos pueden constituir por si solos un gobierno alternativo. La casta pesa lo suyo. De forma que las elecciones municipales no han sido ni de cerca las de 1931. Todo se supedita, pues, a una nueva y más profunda ronda electoral. Imagino que no se puede regenerar en coalición, negociando el cambio profundo cuando agobia el toma y daca y colocar a los propios, a los próximos, a los aliados no tan malos, a los familiares que dicen que no son nefastos sino necesarios para la buena marcha del reino.
Así que vámonos adonde España va todos los años después de 1936, a pasar como puede los calores. Antes se hace difícil llegar a conclusiones, como se le hacía difícil a Hortense Powdermaker, la brillante alumna de Malinowski, establecer qué iba a investigar (por ejemplo al llegar a una isla melanesia llamada Lesu). La joven antropóloga debía anotar cuanto veía y escuchaba sin saber aún su importancia: "...naturalmente toda observación es selectiva...al principio no es posible saber lo que puede ser o no significativo".
Ahora en España hay signos de cambio como cuando en verano hay signos de tormenta. Pero por algo se dice que algo es como una tormenta de verano. Un cambio de verdad debe ser otra cosa.
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domingo, 7 de junio de 2015
viernes, 1 de mayo de 2015
ESPAÑA, EL REINO DE LA SEGMENTACIÓN
Primero de mayo, quién te ha visto y quién te ve, con el paro y la corrupción encabezando las mayores preocupaciones de los españoles. ¿Más que la Liga y las procesiones? No puede ser. Siendo, las de paro y corrupción, cifras de record europeo, hay mucha gente en la playa y en la montaña, o en el bar de la esquina, o en la próxima romería. Para qué afanarse, dice el españolito, si en el Congreso de los Diputados han descubierto la pólvora: no es lo mismo legalidad que ética. Y bastantes diputados, jueces, embajadores, comisarios, alcaldes, jefes de empresas públicas y privadas (que en España todo va al bote), paterfamilias y materfamilias, con sus correspondientes primofamilias y cuñadísimos (línea hereditaria desde Serrano Suñer), se deshacen en explicaciones: hemos podido ser poco o nada éticos, pero legales, eso a machamartillo. Hasta ahí podríamos llegar. La mano en la nuca de Rato, las tarjetas black, el espejo español que devuelve la Corporación de RTVE, los niños españoles que no comen, todo eso está ahí este Primero de Mayo, como lo estará a este paso el 24 de Diciembre, saca la zambomba, María. ¿Por qué no hacer apadrinamientos de niños españoles, para que puedan comer dignamente, como se hace con los niños de la India y otros países? Seguro que todos esos sutiles políticos bizantinos nuestros, que no ven que sea igual legalidad y ética, echarían un poco de dinero de sus blacks para el niño español hambriento, que naturalmente no existe. Tampoco existen los mendigos en Madrid si son previamente barridos. Mussolini ponía incluso magníficos decorados de cartón-piedra en las calles donde iba a circular Hitler para que viera la potencia italiana. En España hay segmentación como acuñó Evans-Pritchard para los nuer y los beduinos de la Cirenaica. Es el reino de los subgrupos ante una ausencia de Estado o un Estado raquítico. Es también un modelo, claro, si no hay otro.
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sábado, 11 de abril de 2015
PROHIBIDO PENSAR Y HABLAR
Todo va bien en España, y de hecho hasta vendrá el calor. Que el país se arregle o regenere es más dudoso. ¿Por dónde se empieza, por la cabeza o por la cola? Las cabilas españolas, uno de nuestros mayores resultados histórico-étnicos, ya han cogido sus espingardas para disparar a todo aquel que amenace su chollo o el de su parentela. Esas cabilas no entran sino transversalmente en los actuales partidos políticos, que por otro lado están en proceso de reconstitución. Antes para eso se usaba mucho el aceite de hígado de bacalao. Pero todo va mejor que bien, quién lo duda. La justicia española, entre la somnolencia y la ataraxia, avanza hacia el infinito, el final más justo de todas las causas. Los políticos cepillan con sus manos el terciopelo de sus poltronas: ya están limpias para volver a sentarse. Las puertas giratorias están tan bien engrasadas como siempre. ¿No es eso eficiencia europea? Luego dirán que África empieza en los Pirineos.
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sábado, 7 de marzo de 2015
EL AÑO HISPANO DE LA MARMOTA
En España no tenemos a la marmota Phil, ni falta que hace: el buen tiempo es a ojo. Ya no se ha inundado la ribera del Ebro hasta el próximo año. Y el mal tiempo en realidad es algo que ocurre en este país desde 1640, cuando el alzamiento de Portugal y Cataluña. Bien es cierto que tres años antes, en 1636, se evitó una ocupación francesa en toda regla gracias a detener en Fuenterrabía al ejército galo al mando del príncipe de Condé y a su flota al mando del arzobispo de Burdeos. Y sin embargo, tres años más tarde si hacemos caso a los sensatos 'avisos de Pellicer' España está en coma: "España sin Olivares, sin gobierno y sin pulso, en 1643". Las palabras que definen aquel momento de crisis de hace ya casi cuatro siglos son mustiedumbre, desgana, desistimiento (de la empresa imperial). ¿Empresa imperial? Aquí nos bastaría con que fuera menos sofocante el sistema de corrupción. Con todo, esta primavera dará inicio un nuevo giro de la historia española sin tantas pretensiones reales ni imperiales: no en vano nuestros mejores estudiantes emigran y la regeneración habrá que ver si puede ganar al bipartidismo. Si lo que viene son pactos, adiós regeneración. Quítate tú un poco que meto a mi sobrina. No parece que esto vaya a ser un nuevo ciclo, o un ciclo cósmico. ¿Cómo se disolverá la kaliyuga hispana?
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domingo, 8 de febrero de 2015
EQUILIBRIOS O CAMBIO EN ESPAÑA
Como Grecia no es España, ni España es Bután, lo cierto es que se presentan algunas novedades, acaso borrascas, en el horizonte. Decía Max Gluckman que "los antropólogos analizan una sociedad como si estuviera en un estado de equilibrio". Eso da pie a estudios considerables si de verdad no hay cambios a la vista, y admitiendo que una sociedad es "un conjunto de relaciones rígidas en torno a unos puntos fijos...". La tendencia de una sociedad, tras una perturbación (como la que lleva entre líneas el largo periodo electoral próximo y su resultado), es volver a su costumbre. Viva el Gatopardo, don Fabrizio de Salina. Todo el mundo quiere estabilidad, cómo no, pero no se puede mantener la estabilidad en la desigualdad, unos acumulando desaforadamente (y a veces con cualquier atajo, corrupción o uso abusivo de los privilegios de casta) y otros sin poder pagar la luz. Por eso se valora tanto, incluso antropológicamente, el equilibrio pues es un antídoto contra el horror que produce, no ya el vacío, sino el cambio. Pero sin cambio aún andaríamos adorando a los reyes dioses, y ensalzando las Cruzadas, tan buenas para los templarios y otras veces para los papistas, y a los racistas que querían ser arios y todos los demás pardos, y a tantos partidarios de que el Sol girase en torno a la Tierra, que es mucho más confortable para las meninges y las carteras que lo contrario.
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domingo, 11 de enero de 2015
LA ESPAÑA DERIVADA
Ya andamos por el 2015 admirando la fuerza moral de la República francesa, y de sus tres palabras clave, libertad, igualdad, fraternidad. Eso es difícil de ser superado aunque el terrorismo quiera dañarlo, o la mediocridad del conformismo. En el reino de España se inaugura el año electoral con un país que cada vez se parece más a esos productos financieros que se llaman derivados. Son el colmo de la ingeniería financiera que, sin llegar a los extremos del terrorismo, desde luego insiste en poner el sistema en peligro sobre unas bases de avaricia que quien mejor las ha visto hasta ahora es el lobo de la película de Scorsese. Los derivados son unos engendros que basan su valor en el precio futuro de algo. Eso, con sus variedades y el también llamado mercado de futuros, es el mayor funambulismo que se pueda concebir. Se compra la opción de algo cuyo precio aún no ha surgido, a lo mejor es el precio del petróleo o del aceite de oliva pero dentro de seis meses. Todo cabe en ese castillo de naipes lleno de humo: los cítricos y el oro, y se opera no sólo sobre materias primas, tangibles aunque no producidas ni cosechadas, sino sobre tipos de interés, o sobre ficciones tales como el valor futuro de las acciones... En fin, una burbuja de categoría gigantesca, y para algunos si eso estallara dejaría pálidas a las burbujas inmobiliarias y financieras que ha habido y hay. Eso estremece y más saber que los nueve mayores bancos de los Estados Unidos tienen invertidos en derivados tantos trillones de dólares que eso equivale a tres veces toda la economía mundial. Un globo que sin embargo se pincha con un palillo de dientes. España no tiene tantos trillones de derivados y futuros salvo en sus partidos políticos: ya no hablan tanto de regenerar sino de ganar las próximas elecciones para ver de regenerar. Es una diferencia, y un valor derivado. Ustedes compren, que nosotros ya veremos lo que les damos. Feliz año en todo caso o malgré tout. Vivan siempre los Charlies.
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sábado, 6 de diciembre de 2014
NO HAY DERECHO (Y ENCIMA EN NAVIDAD)
Llama la atención la frase española, últimamente en boca de muchos, de "no hay derecho". Es mucho más fuerte que un improperio. Si se analiza significa casi siempre que "no hay justicia", y eso es aún peor. Supongamos que la justicia es tan difícil de conseguir que para algunos no es de este mundo. Eso se diría a menudo mirando el panorama judicial español. Marvin Harris defendió no sin pesar una carga de determinismo social. Concluye así su "Caníbales y Reyes": "En la vida, como en cualquier partida cuyo resultado depende tanto de la suerte como de la habilidad, la respuesta racional en caso de desventaja consiste en luchar con más vehemencia". Los poderes, generadores de injusticias, van a su aire y no se paran. Tampoco los individuos son siempre inocentes, para eso tienen libertad o si no libre voluntad. Hay que luchar sin desmayo o compensar "el determinismo que ha gobernado la evolución cultural", y el rodillo de todo tipo. Si no, ya vemos lo que se tiene, conformismo por un lado, miedo al cambio, y por otro lado un momento más "abierto", incluso a un nuevo modo de producción.
Las causas que motivan la expresión de "no hay derecho" son muy variadas: cada cual tiene la suya. En las Trobriand, de Malinowski, no había derecho, en el sentido de tribunales: la sociedad se ajustaba sin necesidad de civil law, de códigos, de juicios. Pero cuando se exponían en público las fechorías, a algunos la pérdida de prestigio los llevaba incluso al suicidio.
Aparte de que no haya derecho, o de que éste esté torcido en algunas sociedades, lo temible son las causas que motivan que no haya justicia. Algo más duro que un turrón de almendra o que rascar la botella de anís.
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Las causas que motivan la expresión de "no hay derecho" son muy variadas: cada cual tiene la suya. En las Trobriand, de Malinowski, no había derecho, en el sentido de tribunales: la sociedad se ajustaba sin necesidad de civil law, de códigos, de juicios. Pero cuando se exponían en público las fechorías, a algunos la pérdida de prestigio los llevaba incluso al suicidio.
Aparte de que no haya derecho, o de que éste esté torcido en algunas sociedades, lo temible son las causas que motivan que no haya justicia. Algo más duro que un turrón de almendra o que rascar la botella de anís.
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