domingo, 11 de diciembre de 2022

GOLES Y GOLPES

Los goles aplacan el hervor de las masas. Y su tedio vital y su malestar por las injusticias. Lo sabían en Roma con su “pan y circo”, Qatar ha conseguido el gran show futbolero, aunque regando de petrodólares hasta partes sensibles del Parlamento Europeo. Marruecos, entretanto, está feliz. En diciembre el mundo parece un penalti penoso, y con dos golpes tan extraños como el autogolpe de Perú y el desarticulado en Alemania. Los Reichsburger, Ciudadanos del Imperio, se remontan a Bismarck y no olvidan a Hitler. Quieren poner de rey a Heinrich XIII. Es tiempo de opereta y zambomba.  


 www.luisancorbo.com

             www.otrospueblos.com 

























 

 www.luisancorbo.com

             www.otrospueblos.com 

6 comentarios:

B Fernandez dijo...

Todo parece indicar que los goles continúan como circo para aplacar a las masas y los petrodólares, gasdólares o cripto para aplacar a los aplacadores de las masas y para que continué el circo. Aunque por el camino, podamos perder todo lo importante que nos rodea.

Creo que tampoco podemos olvidar las afirmaciones de Polanyi cuando escribía en El sustento del hombre: “una vez que se reconoce el valor del estatus, el orgullo, el honor y la vanidad son tan eficaces para canalizar el egoísmo del hombre como pueda serlo el deseo de ganancia económica”. A pesar, de la vías abiertas por Polanyi, especialmente desde La gran transformación, nos empecinamos o nos empecinan, en ir por un solo camino.

Aunque no solo en el autogolpe de Perú las bebidas parecen hacer efectos, tal como van las cosas, en otros lugares también. Hesíodo en Los trabajos y los días parece que ya intentaba alertar "¡Escucha, oh hombre que oyes y ves todo, y conforma nuestros juicios a tu justicia! Por lo que a mí respecte, procuraré decir a Perses unas cuantas verdades…" desgraciadamente mucho ha llovido y no tiene pinta que la brisa de cambios se aproxime.

Puede ser pertinente recordar estos días el proverbio maorí:
"Ko Maro Kai atu
Ko Maro Kai mai
Ka ngohe ngohe"
"Da tanto como tomas y todo irá muy bien."

Que 2023 comience y transcurra mejor, un saludo,
Benito Fernández

PF dijo...

Buenas tardes,

Habrá que aferrarse a las viejas representaciones y rescatar, aunque nunca se hayan ido del todo, los viejos símbolos navideños como el ramu nadal o ramo de navidad, cuyo origen data de antes del cristianismo, y especialmente tradicional en los hogares de León y Asturias, un objeto normalmente triangular en el que se ponen doce velas en forma de los doce meses del año y del que se cuelgan diversas ofrendas para traer la buena nueva en el solsticio de invierno, que nunca viene mal en estos periodos de oscuridad.

Despejar esas neblinas, debería ser una prioridad en este tiempo de vodevil y apariencia, de postureo y ninguneo, más que nunca, de luces, pese a las de Navidad, y sombras, pero quizás, sólo quizás, para despejar las tinieblas, lo mejor, dudar, dudar y más dudar, como dijo Unamuno en “Niebla”:

Pensar es dudar y nada más que dudar. Se cree, se sabe, se imagina sin dudar; ni la fe, ni el conocimiento, ni la imaginación suponen duda y hasta la duda las destruye, pero no se piensa sin duda. Y es la duda lo que de la fe y del conocimiento, que son algo estático, quieto, muerto, hacen pensamiento, que es dinámico, inquieto, vivo.

A la vuelta nos espera el 23, sólo queda desear ir más allá del espejo, pudiendo observar el bosque sin que la sombra de los árboles nos den en demasía, y que con nuestras reflexiones seamos capaces de dudar, dudar y dudar para la neblina despejar.

Buen año nuevo, un saludo.
Patricia Fernández

Luis Pancorbo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Luis Pancorbo dijo...

Gracias, Patricia, por recordarnos el regalo de la duda. Y más en estos tiempos de turrón del duro. O quizás de carbón, que vuelve a ser valioso, al menos en Alemania, nuestro motor. Unamuno se deslizaba desde la duda a la fe, no podía remediarlo, pero acertaba sobre la salubridad intrínseca de la duda. Ando de acuerdo en ello cuando se trata de dudar y de no aferrarse a la verdad. Pues, ¿de qué verdad estamos hablando? La verdad absoluta es el arma más peligrosa en manos de quienes la esgrimen. Al final es para cortar cuellos y conciencias. Y para llevarse de paso el botín sangriento del vencedor. Todavía ganan mucho los absolutistas. De hecho, creen que el mundo es suyo, y así lo están dejando.
Venturas para despedir el año y tener el mejor 23 posible.
Un abrazo
L.

Luis Pancorbo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Luis Pancorbo dijo...

El dicho maorí que nos traes, Benito, "Da tanto como tomas y todo irá muiy bien", es precisamente la antítesis de lo que preside el llamado Occidente, cristiano, capitalista y hasta catarí cuando conviene. Así va. Los maoríes, como sabes, son los habitantes indígenas de Nueva Zelanda, pero el nombre es aplicable a quienes hablan elidioma maohi, y por tanto maoríes serían también quienes viven al otro lado del Pacífico, en islas como Tahití o las Marquesas. Es una buena parte del mundo. Siempre recuerdo lo que dicen en el "Suplemento del Viaje de Bougainville", el fabuloso comentario que hizo Diderot al respecto: allí no había ni tuyo ni mío. Y eso daba felicidad. Pero, claro, nadie negó nunca la dificultad de aplicarse ese cuento tan alejado de nuestra genética o de nuestrio instinto básico, si se prefiere.
Ahora el mundo no sólo vive su etapa de oro del egoísmo, sino que encima tiene una desigualdad rampante, y una larga guerra abierta, y encima un cambio climático imprevisible.
Nos queda la Luna, eso sí.
Un abrazo. Feliz 23.
L.