Todo va bien en España, y de hecho hasta vendrá el calor. Que el país se arregle o regenere es más dudoso. ¿Por dónde se empieza, por la cabeza o por la cola? Las cabilas españolas, uno de nuestros mayores resultados histórico-étnicos, ya han cogido sus espingardas para disparar a todo aquel que amenace su chollo o el de su parentela. Esas cabilas no entran sino transversalmente en los actuales partidos políticos, que por otro lado están en proceso de reconstitución. Antes para eso se usaba mucho el aceite de hígado de bacalao. Pero todo va mejor que bien, quién lo duda. La justicia española, entre la somnolencia y la ataraxia, avanza hacia el infinito, el final más justo de todas las causas. Los políticos cepillan con sus manos el terciopelo de sus poltronas: ya están limpias para volver a sentarse. Las puertas giratorias están tan bien engrasadas como siempre. ¿No es eso eficiencia europea? Luego dirán que África empieza en los Pirineos.
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sábado, 11 de abril de 2015
sábado, 7 de marzo de 2015
EL AÑO HISPANO DE LA MARMOTA
En España no tenemos a la marmota Phil, ni falta que hace: el buen tiempo es a ojo. Ya no se ha inundado la ribera del Ebro hasta el próximo año. Y el mal tiempo en realidad es algo que ocurre en este país desde 1640, cuando el alzamiento de Portugal y Cataluña. Bien es cierto que tres años antes, en 1636, se evitó una ocupación francesa en toda regla gracias a detener en Fuenterrabía al ejército galo al mando del príncipe de Condé y a su flota al mando del arzobispo de Burdeos. Y sin embargo, tres años más tarde si hacemos caso a los sensatos 'avisos de Pellicer' España está en coma: "España sin Olivares, sin gobierno y sin pulso, en 1643". Las palabras que definen aquel momento de crisis de hace ya casi cuatro siglos son mustiedumbre, desgana, desistimiento (de la empresa imperial). ¿Empresa imperial? Aquí nos bastaría con que fuera menos sofocante el sistema de corrupción. Con todo, esta primavera dará inicio un nuevo giro de la historia española sin tantas pretensiones reales ni imperiales: no en vano nuestros mejores estudiantes emigran y la regeneración habrá que ver si puede ganar al bipartidismo. Si lo que viene son pactos, adiós regeneración. Quítate tú un poco que meto a mi sobrina. No parece que esto vaya a ser un nuevo ciclo, o un ciclo cósmico. ¿Cómo se disolverá la kaliyuga hispana?
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domingo, 8 de febrero de 2015
EQUILIBRIOS O CAMBIO EN ESPAÑA
Como Grecia no es España, ni España es Bután, lo cierto es que se presentan algunas novedades, acaso borrascas, en el horizonte. Decía Max Gluckman que "los antropólogos analizan una sociedad como si estuviera en un estado de equilibrio". Eso da pie a estudios considerables si de verdad no hay cambios a la vista, y admitiendo que una sociedad es "un conjunto de relaciones rígidas en torno a unos puntos fijos...". La tendencia de una sociedad, tras una perturbación (como la que lleva entre líneas el largo periodo electoral próximo y su resultado), es volver a su costumbre. Viva el Gatopardo, don Fabrizio de Salina. Todo el mundo quiere estabilidad, cómo no, pero no se puede mantener la estabilidad en la desigualdad, unos acumulando desaforadamente (y a veces con cualquier atajo, corrupción o uso abusivo de los privilegios de casta) y otros sin poder pagar la luz. Por eso se valora tanto, incluso antropológicamente, el equilibrio pues es un antídoto contra el horror que produce, no ya el vacío, sino el cambio. Pero sin cambio aún andaríamos adorando a los reyes dioses, y ensalzando las Cruzadas, tan buenas para los templarios y otras veces para los papistas, y a los racistas que querían ser arios y todos los demás pardos, y a tantos partidarios de que el Sol girase en torno a la Tierra, que es mucho más confortable para las meninges y las carteras que lo contrario.
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domingo, 11 de enero de 2015
LA ESPAÑA DERIVADA
Ya andamos por el 2015 admirando la fuerza moral de la República francesa, y de sus tres palabras clave, libertad, igualdad, fraternidad. Eso es difícil de ser superado aunque el terrorismo quiera dañarlo, o la mediocridad del conformismo. En el reino de España se inaugura el año electoral con un país que cada vez se parece más a esos productos financieros que se llaman derivados. Son el colmo de la ingeniería financiera que, sin llegar a los extremos del terrorismo, desde luego insiste en poner el sistema en peligro sobre unas bases de avaricia que quien mejor las ha visto hasta ahora es el lobo de la película de Scorsese. Los derivados son unos engendros que basan su valor en el precio futuro de algo. Eso, con sus variedades y el también llamado mercado de futuros, es el mayor funambulismo que se pueda concebir. Se compra la opción de algo cuyo precio aún no ha surgido, a lo mejor es el precio del petróleo o del aceite de oliva pero dentro de seis meses. Todo cabe en ese castillo de naipes lleno de humo: los cítricos y el oro, y se opera no sólo sobre materias primas, tangibles aunque no producidas ni cosechadas, sino sobre tipos de interés, o sobre ficciones tales como el valor futuro de las acciones... En fin, una burbuja de categoría gigantesca, y para algunos si eso estallara dejaría pálidas a las burbujas inmobiliarias y financieras que ha habido y hay. Eso estremece y más saber que los nueve mayores bancos de los Estados Unidos tienen invertidos en derivados tantos trillones de dólares que eso equivale a tres veces toda la economía mundial. Un globo que sin embargo se pincha con un palillo de dientes. España no tiene tantos trillones de derivados y futuros salvo en sus partidos políticos: ya no hablan tanto de regenerar sino de ganar las próximas elecciones para ver de regenerar. Es una diferencia, y un valor derivado. Ustedes compren, que nosotros ya veremos lo que les damos. Feliz año en todo caso o malgré tout. Vivan siempre los Charlies.
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sábado, 6 de diciembre de 2014
NO HAY DERECHO (Y ENCIMA EN NAVIDAD)
Llama la atención la frase española, últimamente en boca de muchos, de "no hay derecho". Es mucho más fuerte que un improperio. Si se analiza significa casi siempre que "no hay justicia", y eso es aún peor. Supongamos que la justicia es tan difícil de conseguir que para algunos no es de este mundo. Eso se diría a menudo mirando el panorama judicial español. Marvin Harris defendió no sin pesar una carga de determinismo social. Concluye así su "Caníbales y Reyes": "En la vida, como en cualquier partida cuyo resultado depende tanto de la suerte como de la habilidad, la respuesta racional en caso de desventaja consiste en luchar con más vehemencia". Los poderes, generadores de injusticias, van a su aire y no se paran. Tampoco los individuos son siempre inocentes, para eso tienen libertad o si no libre voluntad. Hay que luchar sin desmayo o compensar "el determinismo que ha gobernado la evolución cultural", y el rodillo de todo tipo. Si no, ya vemos lo que se tiene, conformismo por un lado, miedo al cambio, y por otro lado un momento más "abierto", incluso a un nuevo modo de producción.
Las causas que motivan la expresión de "no hay derecho" son muy variadas: cada cual tiene la suya. En las Trobriand, de Malinowski, no había derecho, en el sentido de tribunales: la sociedad se ajustaba sin necesidad de civil law, de códigos, de juicios. Pero cuando se exponían en público las fechorías, a algunos la pérdida de prestigio los llevaba incluso al suicidio.
Aparte de que no haya derecho, o de que éste esté torcido en algunas sociedades, lo temible son las causas que motivan que no haya justicia. Algo más duro que un turrón de almendra o que rascar la botella de anís.
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Las causas que motivan la expresión de "no hay derecho" son muy variadas: cada cual tiene la suya. En las Trobriand, de Malinowski, no había derecho, en el sentido de tribunales: la sociedad se ajustaba sin necesidad de civil law, de códigos, de juicios. Pero cuando se exponían en público las fechorías, a algunos la pérdida de prestigio los llevaba incluso al suicidio.
Aparte de que no haya derecho, o de que éste esté torcido en algunas sociedades, lo temible son las causas que motivan que no haya justicia. Algo más duro que un turrón de almendra o que rascar la botella de anís.
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domingo, 9 de noviembre de 2014
PUREZA Y PELIGRO EN ESPAÑA
Más que de pureza en España se viven tiempos de contaminación, de impureza, de polución, de suciedad, política, cómo no, y social. Y más. Eso en fin de cuentas se puede analizar, o si se prefiere, deconstruir, pues se trata de un estrato antropológico que parece haberse afirmado en el reino hasta desbancar otros. Mary Douglas acertó titulando "Pureza y peligro" su clásico estudio de 1966 que tanto ahondó en el análisis de la polución y el tabú entre otros conceptos. Pero, ¿y el peligro? Bueno, no puede haber nada más típico que eso en épocas de transición como la que se vive en España. Por supuesto hay quienes se aferran a la transición anterior, o postfranquista, y seguramente son quienes tienen muchos intereses creados. La nueva transición española ya ha empezado, otra cosa es que se sepa dónde va a terminar. Lo dice la propia Mary Douglas: "El peligro reside en estados de transición, simplemente porque la transición no es un estado ni tampoco el siguiente, es indefinible". No ha nacido lo próximo y no ha muerto lo antiguo, lo cual por cierto está lleno de polución. Cierto es que hay matices, la suciedad de aquí no es la misma que la de allí. Los conceptos, las mangas anchas o estrechas, todo varía en materia de puro e impuro en las sociedades y a lo largo del tiempo. Pero un día de estos habría que restaurar la higiene, dado que la suciedad, otra idea de Mary Douglas, es esencialmente desorden.
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lunes, 6 de octubre de 2014
EL DON DE LAS TARJETAS NEGRAS
Cada mes trae su corrupción, como la caída de la hoja, pero octubre amanece cubierto de las tarjetas black de Caja Madrid-Bankia. Dan ganas de cantar: "Black is black/I want my baby back". No pasa el tiempo por la España oficial, o sea, la transversal del poder negro y el dinero negro. Y de arriba abajo. O de abajo arriba, que da igual. Es lo que algunos llaman corrupción sistémica, que se traduce como sistema corrompido. Si lo ponemos en dimensión antropológica ya está todo eso analizado hace mucho tiempo, y de forma brillante por Mauss en 1925. "Qué fuerza hay en la cosa que se da que hace que el donatario la devuelva". Porque el tema no es el don en sí, el regalo del dinero negro. Sino la obligatoriedad de devolución que engendra. Responder al regalo con algo, tal la clave. Y naturalmente no se devuelven a Caja Madrid las corbatas compradas con cientos de miles de euros: se devuelve poder político, influencia, tanto de forma activa como pasiva. Llamémosla pasiva: los que reciben el regalo (la infinidad de regalos e intercambios en que se basa la casta de los bramines españoles) también pueden responder cerrando los ojos, mirando hacia otro lado, o tapándose las narices o la boca. Eso es también corresponder al don.
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