lunes, 1 de junio de 2026

MÁS NOCHES DE SHEREZADE

 La canícula, que se adelantó a mayo, de momento sigue en junio. O el antiguo mes primaveral de transición.  Así que en España no cesa el calor ambiental, político y demás. La solución sería volver a la mesura de los termómetros de la piel de toro. Y a que no se frían los huevos sin sartén. Se llama cambio climático, punto que empieza a tener algo más de consenso. Vivan los paipáis.  Por lo demás ya ha ardido algún que otro bosque. La solución será otro año. De momento recordamos a Sherezade que, para no morir decapitada por su celoso marido sultán, le contaba cada noche un cuento. El erudito capitán, explorador de lugares y culturas, Richard E. Burton tradujo del árabe al inglés “Las mil y una noches”. A Burton le gustaba Sherezade por su sutileza:   siempre nos queda contar una historia más para vivir.

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4 comentarios:

PF dijo...

Buenas tardes:

Veremos si se cumple pasar del “cuando marzo mayea, mayo marcea", al “cuando mayo agostea, agosto mayea”. Por estas latitudes, las temperaturas se han templado, pero el termómetro local tanto en lo meteorológico como en lo político se caldea por momentos, fevemochos y otras singularidades aparte, y más previo a un año electoral, siempre viene bien calentar motores, aunque sean de energía solar.

Mil y una noches, y mil y unas historias, y más en un mes de San Juan, que, a partir de julio, ya se sabe, cierre por vacaciones, y vuelva usted en septiembre. Benito J. Feijoo, contó en su “Teatro crítico universal”, la leyenda del hombrepez de Liérganes que dice grosso modo:

Que un chico de este pueblo de Cantabria, enviado por su madre viuda a Bilbao a aprender el oficio de Carpintero, desapareció en el año 1674, cuando había ido a bañarse la víspera de San Xuan con otros mozos á la Ria de dicha Villa. Observaron que se fue nadando por ella abajo, dejando la ropa con la de los compañeros; y creyendo que volvería, hasta que la tardanza les hizo creer se había ahogado. El chico apareció años más tarde nadando en Cádiz. Los pescadores que lo vieron, consiguieron finalmente “pescarle”. El hombre-pez había perdido completamente la razón y, siendo capaz de pronunciar solamente la palabra “Liérganes”, su lugar de origen, donde fue devuelto a su madre .

Esa libertad, buscada bajo una palabra, quizás era anhelada por el hombrepez, y evoca a esa Libertad bajo palabra de Octavio Paz: “Tengo prisa por estar. Corro tras de mí, tras de mi sitio, tras de mi hueco. ¿Quién me ha reservado ese sitio? ¿Cómo se llama mi fatalidad? ¿Quién es y qué es lo que me mueve y quién y qué es lo que aguarda mi advenimiento para cumplirse y para cumplirme? No sé, tengo prisa. Aunque no me mueva de mi silla, ni me levante de la cama. Aunque dé vueltas y vueltas en mi jaula. (...)”

Que la noche de San Juan espante a los malos espíritus y nos permitan salir de la jaula para poder transitar por nuevas historias en este nuevo solsticio de verano.

Un saludo.
Patricia

B Fernandez dijo...

En junio comienza el verano y San Juan como señal de salida, fiesta de exaltación de la vida, de la naturaleza y del sol como elemento fundamental. Julio Caro Baroja nos lo explicaba así: «El concepto de fiesta de cosecha encierra en sí los de fiestas de verano en general: ferias y mercados que se asocian a ellas, fiestas patronales y romerías. Las fiestas grandes de los pueblos no son sino la modalidad cristianizada de los breves períodos de religioso júbilo consagrados a celebrar un acontecimiento esperado, ansiado y preparado durante todo el año. En ellos el campesino europeo se lanzaba y se lanza a los mayores dispendios, a los excesos de comer y beber, a lucir prendas nuevas. La íntima religiosidad aparece cubierta más que nunca por una hojarasca tupida: ahora danzas, juegos y concursos se asocian a los ritos cristianos de una manera constante. En sí tales danzas y juegos son descendientes de los antiguos ritos de cosecha»

Los termómetros altos, los incendios acechando, pero mientras suene la música cualquier escusa parece ser buena para mirar para otro lado. Pepe Mujica lo decía a su manera, no tenemos un problema ecológico, tenemos un problema político.

A pesar de todo parece que seguimos enrocados, como escribía Edgar Morin: «…Hemos adquirido conocimientos sin precedentes sobre el mundo físico, biológico, psicológico, sociológico. La ciencia ha hecho reinar, cada vez más, a los métodos de verificación empírica y lógica. Mitos y tinieblas parecen ser rechazados a los bajos fondos del espíritu por las luces de la Razón. Y, sin embargo, el error, la ignorancia, la ceguera, progresan, por todas partes, al mismo tiempo que nuestros conocimientos…»

Siguiendo con Morin tal vez esta reflexión pueda servir: «Necesitamos intercambios y comunicaciones entre las diferentes regiones de nuestra mente, y estar alertas permanentemente para tratar de detectar cuando nos mentimos a nosotros mismos.»

No mentirnos a nosotros mismos y ser conscientes de las delgadas líneas que, en muchas ocasiones, separan las cosas es una inmensa labor, especialmente en estas tórridas canículas.

Un saludo,
Benito Fernández

Luis Pancorbo dijo...

Qué interesante, Patricia, la historia del hombre pez de Liéganes, la que recopiló el gran erudito Benito Fejjoo. Y la palabra única, pero sanadora. Quizá las palabras salven mejor que las aspirinas. Pero este es tiempo de drones y tormentas. O calores, al menos en latitud sur. Igual se arregla algo para San Juan, pero nos queda nada menos que pasar el ferragosto. Y pasar los tiempos del moche que, como se sabe, es em México una forma de llamar a llaman a las coimas. O a los trozos del pastel. Tan honrados como Alí Babá hay pocos. Esa historia de "Las mil y una noches" también la tradujo el capitán Burton, admirador no sólo por la inteligencia de Sherezade, sino por la frase "Ábrete, sésamo". La frase que conduce por el lado opuesto a la avaricia de las joyas y el oro robados por los cuarenta ladrones. Pero también la frase abría la puerta a la integridad de Alí Babá, a diferencia de lo que le pasó a su codicioso hermano Casim, que no pudo recordarla. La historia da vueltas como una noria fatídica. Pero nos quedan las hogueras buenas, lejos de los incendios, en el quicio de un buen verano. Esperemos.
Un abrazo
L.

Luis Pancorbo dijo...

Muy perceptivo, Benito, el pensamiento de Edgar Morin que nos traes. Es una verificación de que errores, ignorancias, amén de restos de mitos, y folclóricas interpretaciones, conviven en un mundo trucado. Pues los mandos más fiables son en principio la ciecia, y lo racional, y hasta lo matemático. Pero cuántas no serán las ventanas mal cerradas que baten al menor golpe de viento. Tantas rendijas se nos escapan a la humanidad. España es un país particularmente acechado por la atávica superstición. Se confunde con un poso histórico y hace que muchos hábitos, y a veces hasta actitudes y creencias, tengan una deuda con el pensamnieto salvaje, que no es precisamente el de Léxi-Strauss sino el que él estudiaba. Por eso no sorpende tanto que España sea europea a regañadientes. Y que, de venir a explorar y saber más un nuevo capirán Burton, aún encontraría paisajes culturales inamovibles. Y tramas de la arrogancia codiciosa. Salvo, claro, encontrar a quien sabe pronuinciar bien la clave: "Ábrete, sésamo". Y encima no montar con eso un chiringuito. Abrir el sésamo y la mollera, no para llevarse el oro y las joyas, sino para saber salir de la trampa y saber repartir al final el tesoro con los necesitados. Esa sería la clave, no sólo para entrar sino para poder salir de la caverna.Ni los cuarenta ladrones de cuento,ni Casim, el hermano codicioso de Alí Babá, lo lograron. Sólo Alí Babá tenía buena memoria y buen ojo ante la posible iniquidad.
Un abrazo y feliz solsticio
L.